Los Lamebotas

por Tiberio Yosif Klein

Está claro que el problema de Israel con los árabes palestinos no es territorial; si fuese así, habrían intentado tener autonomía, e incluso independencia, cuando estaban bajo los turcos, o cuando Cisjordania era de Jordania y Gaza de Egipto. Pero no hicieron nada.

También es cierto que un altísimo porcentaje de los actuales palestinos no son originalmente oriundos de la zona, ya que muchos emigraron a Palestina cuando los judíos comenzaron a desarrollar el país económicamente, cosa que los árabes no tuvieron la capacidad ni el interés en hacer. De manera que la paz sólo se obtendrá cuando, como Jabotinsky aseguraba, se den cuenta de que no pueden vencer a Israel, y eso sería sólo hasta que lograran reforzarse para atacar nuevamente.

Pero en el intertanto ocurre algo insólito. Los propios judíos están ayudando a los que les quieren destruir. No todos, pero no pocos. Los izquierdistas israelíes se están preocupando de demostrar al mundo que ellos son más militantes antiisraelíes que sus colegas de los países desarrollados, cosa similar a lo que sucedía con los conversos en la Europa de la “emancipación”, cuando los judíos que se convertían eran más antisemitas que los gentiles, para demostrarles su separación del judaísmo.

¿Cómo es posible que judíos, que incluso son catedráticos en universidades israelíes, hagan lo posible para atacar a Israel? Judíos de Israel hacen películas en que se muestra a los israelíes, ellos mismos, como crueles ocupantes, con lo que por supuesto ganan premios internacionales. Se unen a “flotillas” para desafiar al ejército israelí que bloquea la entrada de armamentos que los destruirán a ellos mismos y a sus familias. Se reúnen con los enemigos de Israel, como lo es Irán, en el caso de ultraortodoxos, para gritar alegremente contra la destrucción de Israel, contra la de ellos mismos. Y todo esto sin importarles que su actuación legitima a quienes quieren destruirlos a ellos mismos y sus familias.

Llegan al colmo de la auto destrucción personas como el músico Barenboim, cuya labor pacifista no es cuestionable, mas sí su declarado amor por los dirigentes palestinos que quieren destruir a Israel y asesinar a todos los ciudadanos del país, al igual que los Cruzados asesinaron en su tiempo incluso a los cristianos cuando conquistaron Jerusalem.

Y, más aún, sin importarles que hace años los enemigos de los judíos, no sólo de los israelíes, tienen cautivo al joven soldado Shalit, ya que ni a la ONU, la Cruz Roja, o ningún organismo internacional le preocupa su suerte, si es que está vivo.

Lo patético del caso es que no existe ninguna organización palestina, menos aún árabe, que se manifieste por la paz, o por la hermandad con los judíos israelíes o del resto del mundo. No hay escritos internacionales o declaraciones de palestinos al respecto. Incluso cualquier árabe en algún país del mundo no menciona siquiera la palabra Israel, la reemplaza por “Palestina”. Su meta es agarrar Israel y asesinar a todos sus habitantes, y eso sería todo.

¿Porque esos judíos actúan así, contra ellos mismos y su pueblo? ¿Creen acaso, como los conversos del siglo XIX que serán así aceptados por los gentiles en su política antijudía? ¿Qué hace que esos judíos sean autodestructivos, y crean que ayudando a sus enemigos, estos les respetarán o querrán? ¿No están actuando como los tristemente recordados “Capos”, esos judíos que en los campos de concentración nazi alemanes colaboraban con sus asesinos para ganar un poco de tiempo entre la muerte de sus compañeros y la suya propia? ¿Acaso sueñan con que les perdonarían la vida cuando los árabes del mundo, junto a los palestinos, antisemitas, izquierdistas, y todos los que odian a los judíos, lograran su sueño de hacer correr la sangre judía, no sólo de israelíes sino de todos los judíos del mundo?

Lo triste es que no hay nadie más despreciable que quien traiciona a su propia gente; un enemigo respetará más a quien resiste con la frente en alto, incluso si escupe a su torturador, que a quien torvamente delata a su madre para salvarse, al menos por unos días. ¿Quieren acaso obtener la aceptación de sus colegas políticos, de ONGs o lo que sea, siendo “más papistas que el Papa”? ¿O creen que si llegara a desaparecer Israel sus colegas les golpearán cariñosamente la espalda, agradeciéndoles su colaboración, por supuesto antes de colgarlos también a ellos?

Durante la última guerra mundial hubo judíos que lograron liberarse de la muerte, al menos por un tiempo, descubriendo judíos ocultos para denunciarlos a los nazis o autoridades fascistas. Sabían que los asesinarían, pero no les importaba. Al igual que estos judíos que colaboran con los enemigos de Israel y el pueblo judío, eran lamedores de las botas de sus opresores, las mismas que terminaban por patearlos hasta la muerte.


 

 Comparta este articulo con sus contactos:

 Tweet