¿Y los medios en Chile, no escuchan?

por Monica Cooper

“Si judios y palestinos tienen problemas en NUESTRA TIERRA que se VAYAN.

NO queremos que traigan SU GUERRA a nuestro país, bastante tuvimos con las matanzas de la dictadura. Y bastante tenemos con NUESTROS problemas de desigualdad, LUCRO, ABUSOS.....Vayanse no mas caballeros. Chile No esta para peleas religiosas o raciales. Chile bondadosamente ha recibido a sus connacionales por favor pido RESPETO.”

La lectora Janella Lamberti expresa así su posición en la sección Comentarios de Nacion.cl El mensaje es claro: las disputas y guerras de Medio Oriente no deben agravar a los chilenos. Y también: si no oyen este mensaje, váyanse.

Otros comentarios en el mismo blog tienen otro tono: están saturados de odio a los judíos y a Israel, la que es frecuentemente caracterizada de “nazi.”

El conflicto de Medio Oriente entre palestinos e israelíes está siendo “importado” a Chile y el artículo que genera los comentarios arriba citados en Nacion.cl se titula “Escala la tensión entre judíos y palestinos de Chile.”

Nacion.cl, basada en la web, destaca en esta nota el repudio de la Embajada de Israel en Santiago a las declaraciones del presidente de la Federación Palestina de Chile, quien ha dicho entre otras cosas que “los nazis habían quedado chicos al lado de los actuales sionistas”. La embajada calificó las declaraciones del Sr. Mauricio Abu-Ghosh de “insultantes,” según el artículo.

“Para los representantes diplomáticos israelíes este “lenguaje es similar al que usa el régimen iraní” y consideraron que “constituye un obstáculo mayor a la paz en la región”, escribe Nacion.cl.

Son preocupantes las numerosas manifestaciones de antisemitismo en Chile, ahora centrado en odio a Israel con el añadido odio de antaño a los judíos a más de la teoría conspiratoria del “Plan Andinia”. Todo este arsenal de antisemitismo se percola en los comentarios que se leen por doquier en los blogs chilenos.

El presidente de la Federación judía de Chile, Shai Agosín, quien visitó Israel recientemente con una delegación de chilenos, ha tratado de diluir la tensión existente entre su comunidad de 40,000 judíos y la comunidad palestina que cuenta con 400,000 miembros. A más de visitar al presidente palestino en Ramallah, Mahmoud Abbas, Agosín también declaró al Jerusalem Post que “las relaciones entre las dos comunidades en Chile eran buenas hace 20 años”.
A esto el presidente de la Federación Palestina, Mauricio Abu Ghosh respondió que las relaciones entre ambas comunidades “nunca fueron cercanas y no entiendo cómo ahora pueden ser más distantes” y remató declarando que las palabras de Agosín eran “patéticas”.

Aunque su estilo es abrupto, la lectora Lamberti remarca –probablemente- que las comunidades tanto de judíos como de palestinos en Chile tienen el derecho democrático a tener opiniones sobre el conflicto en Medio Oriente, pero no a “pelear”. La lectora cree, correctamente, que la obligación social involucra primeramente la contribución a la civilitud, el orden, el respeto y la convivencia pacífica. La actitud del Señor Abu Ghosh es una incitación al odio hacia la comunidad judía y no una invitación a la convivencia pacífica.

La solución de Lamberti a su problema de convivencia pacífica, es “expulsar” a otros chilenos por ser miembros de otras comunidades "religiosas o raciales". Lamberti estaría en lo correcto sancionando el lenguaje de odio, y aceptando que todos estos son también su conciudadanos.

Sin duda que contribuir al odio hacia otro grupo, como lo ha hecho el Sr. Abu Ghosh, resquebraja la tela social de Chile y erode las posibilidades de colaboración para el bienestar común.

Los medios chilenos desafortunadamente no se han expresado como deberían haberlo hecho, dado que el Sr Abu Ghosh lidera una comunidad tan importante en Chile. Incumbe a los medios el criticar la posición claramente hostil e incitadora al odio del Sr. Abu Ghosh.

Chile sufre en la actualidad de varias fracturas sociales y el conflicto de Medio Oriente no debería ser una razón para alimentar odios y divisiones en la sociedad chilena.

A pesar del silencio de la prensa impresa que no demuestra un liderazgo democrático en el tema, algunos ciudadanos han expresado posiciones ejemplares en el tema utilizando la web. Por ejemplo otro bloguista, Arturo Subercaseaux, destaca las divisiones que carcomen la sociedad en su nota en El Post.cl, titulada “Judío de Mierda”:

“Le pido perdón a todos los “judíos de mierda” por ser parte de esta sociedad intolerante, enemiga de la diferencia, donde pueden atacarlos y ofenderlos impunemente en nombre del chiste en que se ha convertido la libre expresión. (…)

A todos quienes hayan sufrido discriminación, a quienes los hayan ofendido por su raza o color de piel, orientación sexual, identidad de género, religión, discapacidades, etc., les pido perdón. Porque la sociedad la construimos todos y cada uno de nosotros, y, aunque a algunos les ardan los ojos de leerlo, somos iguales en dignidad y derechos, y es deber de todos nosotros hacernos cargo de la sociedad que construimos. No dejemos que refleje lo peor de nosotros.”

Es hora de que los medios importantes de Chile abandonen la omisión y luchen por un país democrático en donde los que pasan de la conversación civil a llamar al odio, como lo ha hecho el lider comunitario Abu Ghosh, sean criticados públicamente.

Los individuos-comentaristas necesitan un modelo periodístico de valor. Después de todo, esa es la misión del periodismo.



 

 

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