EN EL CICLO DE LA RESPONSABILIDAD SOCIAL


por Nico Riethmüller

La entrega de la Torah es el inicio de un nuevo ciclo en el calendario judío. La libertad que nos da Pesaj, más la ley que nos da Shavuot, inician un ciclo de responsabilidad. La conciencia de pueblo se consolida, y la responsabilidad es con el otro, es social. Con la ley, la libertad tiene sentido por sí misma y se separa del libertinaje. El pensamiento liberal del siglo XIX define la libertad en función de la facultad del hombre de tomar sus propias decisiones, pero esta concepción es irresponsable si no se toman en cuenta las profundas diferencias de oportunidades entre los hombres. Nuestro deber como judíos es mirar hacia la sociedad en la que vivimos y ver, con los ojos, la cabeza y el corazón, quien no goza de libertad, quien no posee las condiciones para actuar libremente, para poder tomar sus propias decisiones en igualdad de oportunidades. No se puede separar la libertad de la igualdad de condiciones y oportunidades de los seres humanos. La Tzedaká es uno de los valores más importantes de nuestra educación judía.

La ley, independiente del origen de su inspiración, es un producto social derivado de un contexto histórico particular. Por esto es que la ley a lo largo de todas las naciones del mundo no se ha mantenido rígida sino que ha ido cambiando con el tiempo y el medio socio – histórico determinado. La ley de la Torah responde a las necesidades de un pueblo agrícola-ganadero, nómade por obligación en su condición de errante, y busca normativizar sus relaciones básicas de convivencia, dando una solución a los problemas sociales más antiguos como el incesto, el adulterio, la homosexualidad, la prostitución, el robo, entre muchos otros. Con el tiempo, es natural que los criterios sociales actuales propios de un mundo moderno y liberal contrasten con algunas soluciones o prohibiciones planteadas por la Torah. Es nuestra responsabilidad como judíos contextualizar esta ley a los tiempos actuales, o por lo menos cuestionarnos sobre el sentido en torno a la rigidez de ciertas prácticas y prohibiciones religiosas.

Desde la sociología, entendemos al derecho como un producto social, el que va modificándose con el tiempo, cambiando desde lo más profundo de sí mismo. El paso de un derecho represivo a un derecho redistributivo va de la mano del surgimiento de la sociedad moderna, cuyos principios se basan en la revolución francesa y la ilustración. Hoy en día ya no buscamos la venganza en nuestras prácticas legales, porque entendemos que debe existir un organismo separado de los sentimientos afectivos de las víctimas y su gente, que aplica el castigo separándolo del dolor, por lo cual la concepción de sentencia no busca reprimir sino reintegrar.

Como judíos debemos actuar. Nuestro actuar puede ir en muchos sentidos, ya que la identidad judía es múltiple y diversa. Nuestra responsabilidad va en muchos sentidos, y este ciclo nos da la obligación de reflexionar en torno a ellos. Como judíos somos todos responsables de nuestra comunidad judía. Somos responsables no solo del bienestar de todos los judíos, sino también de estar involucradamente construyendo juntos un sentido de comunidad. Este sentido de comunidad debe ser sinónimo de integración, educación, enriquecimiento, discursividad, diversidad, diálogo, tolerancia y aceptación. De todos depende el tipo de comunidad que estamos construyendo.

Somos responsables también de la continuidad de nuestro pueblo, y de la preservación de nuestros valores a través de nuestras futuras generaciones. La educación formal y no formal es fundamental para la transmisión de nuestra identidad judía, donde los movimientos juveniles en Chile son responsables hoy en día de construir y fortalecer la identidad de más de 1.800 jóvenes judíos. El apoyo que las tnuot deben recibir por parte de las distintas comunidades e instituciones judías y sionistas debe ser cada vez mayor, no sólo en términos económicos, sino en proveer un recurso material y humano cada vez más capacitado y mejor preparado para los desafíos educativos de nuestra comunidad. El rol que ejercen en Chile hoy en día las principales instituciones sionistas de nuestra colectividad debería ser mucho más importante y central para el importantísimo trabajo que realizan los jóvenes en sus movimientos.

Como judíos también debemos ser responsables de la relación de la diáspora con el Estado de Israel. La diáspora judía es símbolo de manifestaciones culturales diversas que enriquecen la identidad judía a través del mundo, y somos responsables de fomentar dicha producción cultural única, local y global al mismo tiempo. Por otro lado, somos también responsables de la relación con Israel, de garantizar un Estado Judío para todos aquellos que lo socorran, en situaciones de emergencia como en el pasado, o en búsqueda de nuevas oportunidades y de un sentido sionista de vida como ocurre en el presente. Que seamos responsables de Israel implica que fortalezcamos la identidad sionista de los judíos en la diáspora, pero que exijamos también un Israel más responsable. Esto implica que Israel revise su rol en el conflicto árabe – israelí, obligándose a sí mismo a buscar siempre ante la guerra otras opciones de relacionarse con sus vecinos, otra vía de solución al conflicto. Exigimos un Israel, que como dice la Declaración de Independencia, ofrezca la paz a sus vecinos, y se haga responsable de la construcción de un futuro Estado Palestino, y de asegurar una convivencia pacífica con éste.
Ser responsables de Israel también implica que ayudemos a construir el Estado Judío que queremos, un Estado donde, al igual que el resto de las naciones del mundo occidental, exista una separación concreta entre el poder religioso y el político, debiendo ser el Estado de Israel una nación judía laica y secular.

Al ser judíos, debemos ser responsables del resto de las minorías. Nuestra condición de minoría debe ser una enseñanza de tolerancia y no discriminación hacia todos, recordando siempre nuestro deber con la historia, siendo responsables de transmitir el recuerdo de nuestro holocausto como símbolo de la irracionalidad humana, como símbolo de una atrocidad de la que fue testigo el hombre junto a muchas otras atrocidades que recayeron en minorías usadas para desahogar los impulsos violentos más crueles del ser humano.

Nuestra responsabilidad también nos compromete como judíos que vivimos en Chile, haciéndonos responsables de las enormes diferencias e inequidades que existen especialmente en los países latinoamericanos. La tzedaká es uno de nuestros valores más importantes, y debemos ser cada vez más conscientes que la ley del chorreo no basta, que debemos reparar las profundas desigualdades que reproduce nuestra sociedad no solo en ingresos, sino también en educación, salud, vivienda y oportunidades laborales.

La responsabilidad debe ser asumida en todo sentido. Desde el cuidado de nuestro cuerpo y nuestro intelecto, hasta cuidar la naturaleza, el mundo que nos fue creado, el cual estamos explotando y consumiendo a una velocidad dramática, produciendo un daño permanente e irreversible en nuestro medio ambiente.

Ser judío implica la responsabilidad de ser luz entre las naciones.
Debemos tomar conciencia y manifestarnos ante todo lo que nos parece injusto. El silencio y la apatía son cómplices de un terrible crimen. Leí una vez en un rayado en un muro de Buenos Aires “El Hambre también es un delito”. Nuestro actuar exige hacernos responsables de la sociedad, de todos los que tienen hambre, de todos los que están en necesidad. Es el hombre el que debe reparar el mundo. ¿Qué estamos esperando?

En el mes de Shavuot, Hashomer Hatzair Mundial condujo una acción guiada de protesta, entregando una carta frente a las Embajadas Venezolanas en más de 15 países distintos, actuando contra la acción gubernamental del gobierno venezolano frente al Estado de Israel. Entre otros párrafos, la carta decía: "Tomando en consideración la expulsión del Embajador Israelí en Venezuela y el retiro del representante diplomático Venezolano en Israel, la profanación de la Gran Sinagoga en Mariperez el 30 de Enero 2009 y el ataque en el Centro Comunitario Judío el 27 de Febrero 2009, los numerosos llamados a boicotear Israel y el ambiente de inseguridad que percibe la Comunidad Judía de Venezuela en los últimos meses, hemos decidido actuar. Llamamos al Pte. Chavez a restablecer las relaciones bilaterales con el Estado de Israel y así fortalecer el apoyo a la Paz en ambos sectores. Más aun, creemos que todo embajador tiene el poder de tomar acciones y revertir la situación, estén apostados en Israel u otro país, promocionando el dialogo y la negociación, permitiendo a las Izquierdas sobreponer los estereotipos de ambos sectores y creando un sendero hacia una solución pacifica de Dos Naciones".

En este nuevo ciclo de responsabilidad, Hashomer Hatzair Chile se percibe a sí mismo en una oportunidad estratégica única, en la que nos encontramos organizando a nuestros socios en un proyecto comunitario concreto, buscando pasar a ser un referente político, cultural y social, no solo hacia la comunidad judía, sino también hacia la sociedad en general. Quiero invitar abiertamente a todos los interesados a sumarse a nuestras actividades educativas e ideológicas.

Nuestra responsabilidad como judíos en el mundo implica mucho más de lo que estamos haciendo.

 

Nico Riethmüller es Pahil Hashomer Hatzair Chile, y un destacado dirigente juvenil chileno

Nota de ANAJNU

 

 

 

volver a página principal