La Nueva Jihad online

El alzamiento de la voluntad popular en un oriente medio globalizado y los temores para Israel, la seguridad y el orden internacional

por Nico Riethmuller

Un nuevo escenario geopolítico se ha conformado en el Medio Oriente en la nueva era de la sociedad global. La importancia de los medios de comunicación masivos a través de internet ha formado el surgimiento de poderosos movimientos sociales nacidos a través de redes construidas en el ciberespacio, fenómeno completamente desconocido para el siglo pasado. Somos testigos de pueblos y voluntades populares que se rebelan ante la opresión política de sus líderes, dictadores de largas décadas que someten a la sociedad civil a vivir en la precariedad y la pobreza mientras acumulan fastuosas riquezas en cuentas de importantes bancos europeos. La voz de los pueblos se expande rápidamente, pero ya no a camello por el desierto, sino por facebook u otros sitios en la web. Los dictadores de estos oasis de petróleo van cayendo, pero la lucha popular recién comienza. Por otro lado, también somos testigos de cómo se resuelven los problemas de seguridad y orden, conceptos propios de una literatura que muchas veces guarda mayor relación con proteger intereses económicos e inversiones extranjeras, que con salvaguardar valores democráticos de carácter universal.

En Egipto, centenares de miles de personas ocuparon desde febrero la Plaza de la Liberación de El Cairo, epicentro de las protestas. Hosni Mubarak, quién ocupó la presidencia durante los últimos 30 años, finalmente comunicó su renuncia el 11 de febrero, evitándole al país una guerra civil y a las potencias mundiales una invasión “libertaria”. Las protestas afectaron incluso al canal de Suez, donde 6.000 trabajadores se fueron a huelga, provocando desastrosas pérdidas. Pero mucho más importante que lo económico, es la vida de más de 360 personas asesinadas durante las manifestaciones, reprimidas por la fuerza pública ordenada por Mubarak y su ex Primer Ministro, Habib El-Adly, los cuales tras una investigación en manos del Consejo Militar que rige el país actualmente, fueron encontrados culpables y responsables directos de la muerte de los manifestantes. El ex ministro está acusado de retirar a las fuerzas de policía de las calles, permitiendo que otras “fuerzas de seguridad” pudieran iniciar la masacre.

Pero la democracia sigue siendo una burla. Mientras que Mubarak y El-Adly serán juzgados en juicios civiles, dónde su fortuna podrá comprar una horda de abogados para manipular sentencias y crear verdades, cada día siguen apresándose manifestantes y huelguistas que continúan exigiendo un proceso realmente democrático y popular, quejándose de la falta de participación ciudadana. La junta militar ha tratado de prohibir las manifestaciones, incluso presentó una ley que, de ser aprobada por el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, penalizaría toda forma de protestas y huelgas. Los activistas y desafiantes del toque de queda impuesto serán juzgados en tribunales militares, dónde su suerte será bastante limitada, no así la dureza de sus sentencias, poniendo fin a la voluntad popular de la sociedad civil egipcia, un hecho grave y preocupante hacia una nueva violación de los derechos humanos, enfrentándose a un gobierno aún más represivo que el régimen de Mubarak. Por cada egipcio que hay en la plaza, hay toda una familia que apoya la revuelta.

Las mujeres, como en todo país árabe, han sufrido un trato especial. Amnistía Internacional ha denunciado graves denuncias de torturas, golpes, aplicación de descargas eléctricas e incluida la realización forzosa de “pruebas de virginidad”, donde son revisadas corporalmente y fotografiadas desnudas por soldados varones, amenazadas de ser acusadas de prostitución, lo que en un país árabe merece altas penas de castigo, todo esto realizado por el poder militar a manifestantes detenidas en la plaza de Tahrir, degradando a las mujeres por el solo hecho de ser mujeres.

Siguiendo el impulso de rebelión de la sociedad civil egipcia, y la estrategia del uso de medios de comunicación masivos a través de internet, se originó también la rebelión en Libia. Comenzaron los disturbios contra el dictador Gadafi, líder del ejército y gobernante de hace ya 42 años. Pero en este escenario, el excéntrico tirano, dueño de grandes riquezas petroleras, no presenta intenciones de entregar el poder. Esta vez, la rebelión no sería un asunto interno, sino que comprometería a gran parte de la comunidad internacional.

Primero, el apoyo público a Gadafi del dictador Obiang Nguema, líder de turno de la Unión Africana y presidente de por vida de Guinea Ecuatorial. Otro dictador que ha reprimido duramente cualquier expresión de la voluntad de la sociedad civil reflejadas en revueltas contra su autoridad, apelando a un gobierno democrático. Sin embargo, la gran mayoría de los países africanos ha apoyado públicamente a los rebeldes libios. Obiang ha llamado al orden y disciplina, justificando las represiones hacia los manifestantes para evitar “rebeliones y desobediencia civil”, mostrando también su firme rechazo a cualquier forma de intervención militar extranjera. Sin embargo, en el Consejo de Seguridad de la ONU, ningún continente mostró una mayor unidad que África en su apoyo a la acción militar contra el régimen de Gadafi. Todos los países africanos que en la actualidad son miembros del Consejo de Seguridad - Gabón, Nigeria y Sudáfrica - votaron a favor de la histórica resolución. El presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, dejó en claro su apoyo a los rebeldes libios al decir que "El exilio, la tortura, la cárcel o incluso la muerte no tuvieron éxito para detener a las masas de Sudáfrica que exigían su libertad, y no pueden tener éxito en ningún otro lugar”.

Con la aprobación de la resolución de la ONU, se formó rápidamente una coalición dispuesta a aniquilar cualquier avance militar del régimen de Gadafi contra los rebeldes y civiles libios. Los valores democráticos esta vez llegaron en los más modernos buques de guerra y portaviones de las primeras potencias mundiales, con el fin de garantizar una zona de exclusión aérea sobre Libia. Pero la resolución también hizo un llamamiento a que se autorizaran "todas las medidas necesarias" para proteger a los civiles de dicha nación. Con EE.UU a la cabeza, se reúne al Reino Unido, Francia, España, Bélgica, Dinamarca, Italia, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos. Estos países serán los aliados que defenderán los ideales democráticos de la sociedad civil, ideales democráticos bañados en petróleo, de donde surgirán prósperos negocios para grandes trasnacionales, erradicando las riquezas naturales del pueblo libio en manos de futuras inversiones extranjeras. Una semana después de comenzar la operación militar en Libia, los países de la OTAN llegaron a un acuerdo para tomar el mando de la intervención militar contra las fuerzas de Gadafi. Los actores principales siguen siendo los mismos.

A diferencia de la Guerra Fría, donde se podían identificar claramente los bandos enemigos en su ideología política, en la actual era imperial, los países que no se alinean con el Imperio sólo acumulan antecedentes de “distancia” para futuros conflictos, como lo hacen Alemania, Rusia y China al no querer formar parte de esta ofensiva militar. Por otro lado, los que manifiestan su rechazo público a la coalición son, no por coincidencia, los “bárbaros” del siglo XXI, lo que en la literatura actual conocemos como terroristas, líderes como Ahmadinejad en Irán o Chávez en Venezuela, primeros enemigos de Estados Unidos, la democracia, Israel, el orden y la seguridad occidental. En este escenario geopolítico, aparece un pequeño país bananero pero cargado de ideología. A petición de Gadafi, el ex canciller de la sandinista Nicaragua Miguel D'Escoto fue designado para representar a Libia ante la ONU, luego de que el nombrado delegado libio no obtuvo la visa para ingresar a Estados Unidos. La oficina de comunicaciones del Gobierno de Nicaragua dijo que D'Escoto recibió del Presidente Ortega "instrucciones precisas de aceptar este nombramiento y de representar al pueblo y Gobierno de Libia en su lucha por restablecer la paz y defender su legítimo derecho a resolver, sin injerencia externa, sus conflictos nacionales". No sería extraño que en el futuro las autoridades políticas de Nicaragua se vean calificadas de terroristas por la literatura de las relaciones internacionales del siglo XXI, Editorial Casa Blanca, impresas en Washington D.C.

Hasta dónde las potencias mundiales permiten la auto determinación de los pueblos, y hasta dónde los dirigentes son capaces de garantizar la seguridad de su pueblo y escuchar sus voluntades. “Dejen Libia a los libios, están conduciendo una operación de exterminio de un pueblo y destruyendo un país en desarrollo”, sostuvo el coronel Gadafi, exigiendo el cese inmediato de la ofensiva de la coalición, mientras planificaba como aplastar la rebelión civil. El Presidente Barack Obama indicó que en la estrategia de los aliados no se descarta el suministro de armamento a los grupos rebeldes. Después de armar a Saddam Hussein para destruir a Irán tras la Revolución Islámica en el ‘79, y tras armar al mismo Osama Bin Laden para destruir a Irak en la Guerra del Golfo del ‘90, otra noticia/estupidez como esta no presenta ninguna novedad. ¿Qué fanático extremista armará EE.UU esta vez? Hasta los mismos gringos están cansados de la política militarizada de sus presidentes, aún están esperando que Obama cumpla con su promesa de poner fin a la Guerra de Irak. Pero los enfrentamientos en Libia continúan, y el número de vidas que ha cobrado la guerra sigue en aumento. Rebeldes o seguidores de Gadafi, al final son todas vidas humanas en un conflicto donde las voluntades populares se mezclan con aspiraciones democráticas manchadas de petróleo. Amnistía Internacional denunció que las fuerzas de Gadafi perpetran una campaña de desapariciones forzadas, corriendo grave peligro de sufrir torturas y otras violaciones a los derechos humanos. Pero cuando los rebeldes tomen el poder y pasen a ser la ofensiva contra las fuerzas de Gadafi, la historia va a ser la misma pero desde el otro lado. El nuevo liderazgo será un tremendo desafío para personas que llevan 42 años en un sistema dictatorial.

Otro país símbolo de violación a los derechos humanos es Irán, cuyo gobierno ejerce una intensa represión sobre la oposición, sin discriminar entre mujeres o jóvenes, todos pasan a ser criminales por alzar su voz de manera pacífica. Pero cuando se reunieron miles de personas a manifestar contra el gobierno de Ahmadinejad, y las fuerzas de seguridad fueron dispuestas para asesinar a los activistas y sus aspiraciones de una democracia verdadera, no se generó ninguna coalición de países libertadores democráticos. Ni siquiera cuando se cuelgan públicamente a criminales cuyos delitos son simplemente ser homosexual, profesar una religión diferente a la oficial o ser adúltera en el caso de las mujeres. El aumento del uso de la pena de muerte es alarmante, como también el deterioro general de los derechos humanos, tanto que la ONU tiene que designar un enviado especial para que investigue la situación, y se le pide “por favor” al gobierno que coopere en la misión, como no lo ha hecho desde el 2002. Pero con Irán no se exige, apenas se ruega. EE.UU acá no se molesta ni se ofende, sólo se preocupa. De las 527 ejecuciones de pena de muerte que se registraron oficialmente en el planeta el año pasado, Irán admitió 252 de ellas, a las que, según Amnistía, habría que añadir más de 300 no reconocidas oficialmente. Estas cifras no incluyen las miles que se cree que hubo en China, donde la pena capital se considera un "secreto de Estado".

La mayoría de los 23 países que aplicaron esta pena durante ese periodo, cuatro más que el año anterior, están en Asia y Oriente Medio. Corea del Norte, por su parte, llevó a cabo al menos 60, Yemen al menos 53 y Arabia Saudí al menos 27. Pero dentro de los nominados, hay solo un país de América que continúa aplicando la pena de muerte, y es nada más ni nada menos que los Estados Unidos, el que registró 46 para el 2010, pero en el cual hay todavía más de 3.200 personas esperando que llegue su hora letal. Otros lugares donde se realizan ejecuciones es la Guinea Ecuatorial, el escenario del dictador vitalicio presidente de la Unión Africana, y los territorios palestinos. Al finalizar el 2010, había unas 17.833 personas condenadas a muerte en todo el mundo esperando su ejecución, según Amnistía Internacional.

Después de los tiempos de rebelión y protestas, y si las voluntades de los pueblos avanzan en la concreción de sus proyectos democráticos, llegará el momento de elegir a sus autoridades. Pero pueblos pobres y con necesidades económicas y sociales urgentes solo podrán elegir autoridades extremistas y radicales. Y aquí es donde nace la preocupación para Israel. Las manifestaciones que han tomado lugar en el norte de África han indicado ser escenario de la omnipresencia del antisemitismo islámico: el uso constante de muñecos o pancartas donde para demonizar al personaje, se le pinta una Estrella de David sobre su imagen. Esto demuestra que los manifestantes en Egipto, Libia y otros lugares de Oriente Medio no son partidarios de una democracia secular. Pueden ser pro-democracia en la medida en que desean que la voluntad de los ciudadanos sea escuchada, pero teniendo en cuenta su cosmovisión, su marco de referencia, sus supuestos básicos sobre el mundo y sus condiciones socioeconómicas precarias y carentes, si la voluntad popular se escucha, es probable que se traduzca en enormes victorias de la Hermandad Musulmana y otros grupos pro-islámicos similares, concretándose una radicalización de tendencias islámicas extremistas en la región.

En este frágil escenario geopolítico, Israel está siendo sometido a constantes provocaciones. A los pocos días de asumir la Junta Militar en Egipto, fue liberado el autor del asesinato al ex Presidente Sadat en 1981, quién firmó la paz con Israel el ’79, provocando que Egipto fuera el primer país árabe en reconocer al Estado de Israel. Desde entonces era que su Vicepresidente, Hosni Mubarak, asumiera la presidencia hasta el 11 de febrero recién pasado. Luego, dos navíos de guerra iraníes atravesaron el Canal de Suez, siendo la primera vez desde el triunfo de la revolución islámica en Irán en 1979 que buques de guerra de ese país cruzan este punto estratégico de la navegación internacional controlado por Egipto. Sin duda, el gobierno iraní está poniendo a prueba al nuevo gobierno egipcio y dando señales claras de la nueva situación hacia Israel. En este clima, cualquier tratado de paz pasa a ser una frágil declaración de gobiernos anteriores. Irán constituye una amenaza directa a la estabilidad de la región por su controvertido programa nuclear, su respaldo constante a las milicias libanesas y palestinas y la promesa de su presidente de destruir Israel.

Pero sumado a las provocaciones externas, se suman las internas. Un nuevo escenario de realce de actos terroristas. Primero, el asesinato despiadado a cuchillazos en Itamar de una familia judía completa de 5 integrantes, incluidos un niño de 11 años, otro de 4 y un bebé de sólo 3 meses, el pasado 11 de marzo. Nuestro más enérgico repudio, pero ninguna cobertura de la tragedia en medios internacionales. Luego, el estallido de una bomba en Jerusalem que deja a una turista británica muerta y a una treintena de heridos. Junto a esto, ya van más de 70 misiles los disparados desde la Franja de Gaza hacia el sur de Israel. La última vez que esto ocurrió, en enero del 2009, Israel entró en Gaza en una ofensiva que tomó la vida de más de 1.400 personas en 3 semanas, con un Presidente Bush que apoyaba completamente cualquier ofensiva militar israelí. Los judíos de alrededor del mundo tuvimos como siempre que salir a defender lo indefendible: llenarnos de argumentos para hablar de seguridad y autodefensa, y concluir que la violencia va a solucionar algo. Pero hoy el escenario es mucho más frágil en la actualidad. Si las provocaciones continúan, Israel terminará entrando nuevamente en Gaza, pero no sabemos si los países vecinos árabes quedarán al margen de esto, o aprovecharán el clima belicoso y las voluntades populares de sociedades antisemitas para levantarse contra el Hogar Nacional Judío. Es fácil que Israel caiga en la trampa, pero será difícil defender una vez más su ofensiva.

La prensa árabe, la radio y la televisión promueven el odio hacia los judíos y los sermones en las mezquitas completan el trabajo, inflamando a las multitudes. Pero esto no es nuevo, lo que sí es nuevo, y luego de los ejemplos de Egipto y Libia, es la formación de la Tercera Intifada a través de facebook, la cual cuenta ya con más de 340.000 adeptos. El pueblo palestino está organizando la Guerra Santa y llamando a la violencia a través de Internet para el próximo 15 de mayo, fecha que conmemora el problema de los refugiados. Un nuevo movimiento social, esta vez abiertamente violento y terrorista, se está creando en la era globalizada. Pero quizás mucho más que sus antecesores en Egipto y Libia, la Guerra Santa del pueblo palestino, sobre todo en Gaza, que es tan pobre y carente en su población, al mismo tiempo es mucho más radical y extremista en sus líderes y religiosidad. Cuando el fanatismo religioso está arraigado en la sociedad, no hay forma racional de resolver un conflicto. Para los judíos del mundo, sólo queda esperar a que facebook elimine la página por incitar abiertamente a la violencia. Para Israel, solo queda esperar el 15 de mayo, un día después de celebrar el un nuevo aniversario del Día de la Independencia, 63 años de existencia de la Medinat.

Quizás hoy estamos más lejos que nunca de alcanzar una real solución al conflicto árabe israelí, basada en la paz y en la mutua convivencia. Sólo la paz y el desarrollo de la sociedad civil asegurarán la permanencia y existencia de nuestros Estados, el Estado de Israel y el futuro Estado Palestino, derechos legítimos de la autodeterminación de nuestros pueblos. Debemos ser consecuentes y categóricos en repudiar cualquier manifestación de violencia que nos aleje más aún de poner fin a un conflicto que parece radicalizarse cada día más.
 

Ir a página principal