Observaciones sobre un estado observador

por Tiberio Yosif Klein

La Organización de Naciones Unidas fue una buena idea después de la Segunda Guerra Mundial. Se supone que es un lugar donde naciones en conflicto pueden conversar, y que es donde pueden exponerse posiciones. Sin embargo, con los años, al haber ido aumentando el número de países miembros, la balanza que en un comienzo fue equilibrada, se ha ido moviendo hacia grupos de naciones que tienen posiciones antagónicas con la democracia, al ser regidos por dictaduras diversas.

Este es el caso de los países árabes, y la mayoría de los que son musulmanes; no sólo no son democráticos, sino que son dictaduras que no trepidan en asesinar a su población si eso ayuda a mantenerse en el poder a los que se han hecho con este, y con las armas de sus ejércitos y policía política. Unos son reinos absolutistas, otros están regidos por fundamentalistas islámicos, como Irán, y ahora Egipto, cuyo presidente está intentando convertirse en un nuevo dictador, pero ahora bajo la ley islámica.

Estos países forman un bloque que bajo ciertos asuntos vota como tal, de manera que les basta convencer a otros para obtener mayorías. Así es como desde que Israel existe, han podido condenarlo por los más diversos asuntos una y otra vez, sin que en el seno de esos departamentos de las Naciones Unidas haya otra finalidad. Al tener esa fuerza de bloque, no hay noticias de que se proteste contra asesinatos en esos países islámicos, o que se condene por matar opositores, mujeres, incluso niños en diferentes lugares del planeta; sólo a Israel. Lo que ha terminado por convertir a las Naciones Unidas en un títere, rehén de las peores dictaduras, que debe seguir condenando a Israel porque así son sus estatutos: mayorías simples que determinan lo que se hace.

Israel se creó por un acuerdo en el seno de las Naciones Unidas. Todo comenzó cuando Gran Bretaña se adjudicó la provincia del Imperio Otomano que incluía lo que los británicos llamaron palestina. Esta palestina estaba formada por el actual Israel, la franja de Gaza, la llamada Cisjordania y el actual país Jordania.

En los años veinte, Lawrence de Arabia convenció a Churchill para entregar a árabes las dos terceras partes de la palestina que los británicos habían prometido a los judíos para que tuvieran un “Hogar Nacional”, en la carta de Lord Balfour a Lord Rothchild. Lo hicieron y colocaron como rey del país ficticio a Feisal, abuelo del actual rey de Jordania. De manera que le birlaron al Pueblo Judío dos tercios de lo prometido. Así que cuando, tras la Segunda Guerra Mundial las Naciones Unidas votaron, no lo hicieron para crear un país judío, sino que para dividir lo que quedó de esa palestina prometida por los británicos a los judíos entre dos países, uno judío y otro árabe. Países que estaban conformados por retazos separados, de forma tal, que sería imposible crear un país judío en estos.

Pero los judíos que habían hecho de su tierra ancestral su hogar lo aceptaron, y los árabes no, lo que como es sabido, dio comienzo a la tragedia de los árabes. Que por lo demás, en su mayoría no eran oriundos de allí, sino que habían llegado desde Irak – país ficticio creado por británicos -, Transjordania – como se dijo, inventada -, Siria – en manos de los franceses -, e incluso Egipto, para beneficiarse de la prosperidad que los judíos estaban creando al trabajar el país por primera vez desde que fuera dominado por árabes.

Al votar por la creación de un estado judío, los países que lo aprobaron seguramente lo hicieron por la vergüenza que tuvieron ante el Holocausto, y para reparar la injusticia de dos mil años de persecuciones, torturas, matanzas y expulsiones, que habían culminado con esos asesinatos en masa. Y quizás para reparar el que los aliados no habieran intentado destruir los rieles de los trenes que conducían a judíos a los campos de muerte donde los alemanes y sus aliados les asesinaban; porque probablemente también ellos estaban íntimamente de acuerdo con asesinar al pueblo judío.

Pero al votar por un país judío con tal geografía imposible sólo tranquilizarían su consciencia, ya que nadie imaginaba que los judíos podrían sobrevivir al ataque de los países árabes que todos tenían claro que sucedería. Pero sucedió algo insólito, los judíos vencieron a sus atacantes, cinco países árabes, más todos los demás ayudándolos. E Israel sobrevivió hasta hoy en día, desarrollándose cada día más, hasta llegar a donde está como país del primer mundo.

Por mientras, los árabes sólo han tenido como norte el destruir a Israel. Los auto denominado palestinos, en vez de trabajar para desarrollarse como nación, e intentar que su población eleve su nivel de vida, solamente usan los cientos de millones de dólares que les regala el mundo para atacar a los judíos de Israel con atacantes suicidas, con misiles y bombas que las Naciones Unidas jamás ha condenado.

Siguiendo la línea histórica, el mundo continúa atacando a los judíos en su proyecto de destruir a ese pueblo. Sin intentar conocer la realidad, el porque Israel se protege de atentados constantes, sólo condena a este país y no a sus victimarios. Más aún, ahora considera a los asesinos víctimas que matan israelíes como manera de protegerse de estos de alguna manera.

Los árabes palestinos están divididos en los fundamentalistas musulmanes de Hamas en la franja de Gaza, y en los musulmanes más laicos de Al Fataj, o Autoridad Palestina, en Cisjordania; esto es sabido. También es conocido que Hamas, tras ganar las elecciones en Gaza hizo un golpe de estado contra los de Al Fataj que iban a gobernar con ellos, asesinando arteramente como es su costumbre a sus partidarios, para quedar solos al mando.

No obstante ello, Abbas, llamado Abu Mazen, su nombre de cuando era terrorista, fue elegido presidente de los palestinos, continuador del egipcio Arafat, del que era su mano derecha. Y Abbas, como es sabido, presentó ante las Naciones Unidas su deseo de ser considerado un estado “observador”; no pueden ser tomados como “país”, ya que no lo son al no tener territorio ni fronteras, ni nada parecido al concepto de tal. Pero un gran número de países miembros de las Naciones Unidas votó para darle a Abbas dicha denominación. De los 193 países miembros de la Asamblea, 138 votaron para darle dicho status, entre ellos Chile (el próximo año hay elecciones, y viven casi medio millón de descendientes de árabes palestinos y de otros países árabes en Chile), nueve votaron en contra – obviamente Israel entre ellos -, y hubieron 41 abstenciones

Los árabes palestinos celebraron en Cisjordania y en Gaza. Curioso que Hamas se adhiriera a lo que podría ser un triunfo de Abbas, cuyos partidarios asesinó y siguen matando en su zona de dominio. Pero así es, así son. Es un misterio lo que harán ahora. Quizás Hamas, para agarrar una tajada del logro político de Al Fataj de Abbas, quiera llegar a un acuerdo con su rival ante la “calle” palestina.

Pero, ¿Qué significa ser un estado observador en las Naciones Unidas? Tiene un valor simbólico, ya que les da a los palestinos un perfil más alto en las reuniones de la ONU, pero no pueden votar en las sesiones de la Asamblea General. Sin embargo tiene implicancias legales, ya que los palestinos podrán unirse a algunas agencias especializadas de la ONU, como ser la Agencia Internacional de Energía Atómica; pero en especial podrán unirse a la Corte Penal Internacional (CPI), y ese es el principal objetivo de los palestinos: gracias a eso, comenzarán a demandar a Israel por cualquier motivo, y desde ya tienen asegurado el apoyo del bloque anti israelí que tienen tras de sí. Ese es justamente el objetivo que ha tenido la Autoridad Palestina de Abbas para conseguir ser Estado Observador, no otra: poder demandar a Israel, ya que no significa que son un país ni mucho menos. Demandar por los asentamientos construidos en lo que supuestamente sería parte de su palestina; o si se comprobara que Arafat murió envenenado, demandar a Israel como posible causante de ello. También podrían demandar a Israel por supuestos “crímenes de guerra” ocurridos durante la operación Plomo Fundido contra los terroristas de Gaza ocurrida entre diciembre del 2008 y enero del 2009. Como estado observador, palestina podrá firmar convenios de la ONU sobre derechos sociales o políticos y adherirse a tratados.

El haber sido designado como Estado no miembro no garantiza ser reconocido como estado soberano, pero dicho status hace que la mayoría de los miembros de la ONU respalden a palestina como un Estado independiente. Esto no cambiará la situación en Cisjordania, pero los palestinos creen que implicará que Israel no podrá llamar a los territorios como disputados. Y aunque no haya fronteras, dicha tierra sería designada como perteneciente a los palestinos. Con respecto a Gaza, el status de allá se complica debido a que la Autoridad Palestina no influye allí, y sólo en el futuro se verá lo que ocurrirá entre ambos poderes.

Actualmente son miembros observadores el Estado de Palestina, representado por la Autoridad Palestina, y la Ciudad del Vaticano. Son Estados observadores, con derecho a membrecía plena de la ONU, pero sin derecho a voto. También la Orden Soberana y Militar de Malta es un miembro observador permanente de la ONU, aunque no posee territorio.

Aparte de estos, hay varias organizaciones de la ONU que son observadores, a ser:

La Autoridad Internacional de los Fondos Marinos, El Comité Internacional de la Cruz Roja, la Comunidad del Caribe, la Federación Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, la Liga de los Estados Árabes, la Organización para la Cooperación Islámica, la Organización Internacional de la Comunidad de Habla Francesa, la Organización Internacional para las Migraciones, y la Organización Jurídico Consultiva para los Países de Asia y de África.

Aparte de estos, hay territorios que son reconocidos por muchos países, pero las Naciones Unidas no les reconocen porque son parte de otros países, o están en libres asociación con otros. Es el caso de la República Árabe Saharaui Democrática, del territorio ocupado por Marruecos; Taiwan, que la ONU asignó a la República Popular China como provincia de ella; Niue y las Islas Cook, asociados a Nueva Zelanda; Kosovo, que aunque ha sido reconocido por más de noventa países, no es probable que sea aceptado en la ONU en el futuro debido a la negativa de Rusia y China a reconocerla como independiente de Serbia.

La autoridad palestina, con su movimiento político se arriesga a perder los doscientos millones de dólares que USA aprobaría para entregarle como ayuda; aunque seguramente países árabes y otros le han prometido la ayuda que perdería. También Israel podría dejar de recoger el impuesto para la Autoridad Palestina, e incluso dejar de proporcionar la electricidad, agua y telefonía; pero esto es improbable, dado el espíritu de la ética judía del Estado de Israel; que llega a tal nivel, que incluso no sanciona a diputados árabes de la Kneset que se reúnen con los iraníes y adhieren a marchas que piden la destrucción de Israel.

Es indudable que este es un eslabón más en la escalada contra Israel. No se trata de que los palestinos tengan o no derecho a tener su propio país. A estas alturas a Israel le convendría que sí lo tuviesen, ya que de ser atacado podría defenderse de la agresión como lo haría cualquier país. Lo grave para Israel es ver como el mundo sigue dando apoyo a los árabes palestinos, sin importarles las causas de que estos aún no tengan su país, y que son la negativa constante a dialogar, y la insistencia en apoyar atentados contra los israelíes.

Está claro que de no existir Israel todos los actores árabes involucrados estarían peleando entre sí. Pero Israel es el aglutinante entre ellos para olvidar por el momento sus antagonismos. En Israel y Medio Oriente los acontecimientos son dinámicos, tanto que pueden variar de hora en hora. Sólo cabe observar, y esperar que los dirigentes israelíes tengan el conocimiento y la capacidad de llevar por una ruta segura para la sobrevivencia de Israel lo que sucederá en adelante.

 

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