Pagando la Deuda

por Eduardo Hadjes Navarro

Querido amigo lector de estos comentarios en ANAJNU, la semana pasada, quedé en deuda contigo. Efectivamente, iba a hablar sobre el método que está poniendo en práctica el gobierno americano, para que Israel actúe más preocupado de la gran potencia que de sus propios intereses, pero los sentimientos se entrometieron y me llevaron a escribir sobre problemas humanos, tema pensado en forma reiterada, al interior de mi mente, pero siempre postergado para “otra oportunidad”.

Esta semana, iremos directamente al grano, ya que Barack Obama, está poniendo en práctica un nuevo modo de presionar al gobierno israelí, seguramente al ver que con el Primer Ministro, Benjamín Netanyahu, no resulta tan fácil de doblegar, como aparentemente se acostumbró, tanto él como sus antecesores, obteniendo con relativa facilidad, la aceptación de sus imposiciones. Esto es la presión económica.

El encargado de anunciar tal accionar, ha sido principalmente el Enviado para el Medio Oriente, el señor George Mitchell, el cual advirtió en su última visita a la zona, que los Estados Unidos podrían suspender o retener las garantías que otorga su gobierno, a los préstamos que se le dan a Israel.

Tales presiones económicas, no las recibía Israel desde la época en que era Primer Ministro Isaac Shamir y, en ese entonces, George Bush padre, amenazó con aplicarlas, si no se actuaba acorde a sus propósitos e intereses, en la conferencia de paz de Madrid.

En ésta oportunidad, lo que exige nuestro gran aliado y protector es la suspensión inmediata de las construcciones israelíes en todos los territorios en conflicto con los palestinos, incluido Jerusalem Este.

Para Obama y para los palestinos, no es suficiente la congelación por 10 meses, decretada por Netanyahu. Felizmente, el actual Primer Ministro y la mayoría de su gabinete, actúa distinto a los anteriores gobiernos israelíes. Es así como el Ministro de Hacienda, Yuval Steinitz, se apresuró a responder que “no necesitamos usar garantías de crédito a Israel”

Por su parte Gilad Erdan opina que si se analiza con calma e imparcialidad estas amenazas, nadie puede llegar a la conclusión que ellas se puedan aplicar o tener algún efecto real. Me permito concordar absolutamente con estas conclusiones. Pese a los múltiples problemas por los que atraviesa Israel, incluido los económicos, sabemos que éste país tiene una economía sustentable, próspera y seria. Habiéndose volcado a un desarrollo tecnológico espectacular, son muchas las grandes industrias a nivel mundial, las que dependen de los progresos israelíes para desarrollar y llevar adelante sus propios proyectos. Estados Unidos no es ajeno a esta realidad y sus gobernantes lo tienen que comprender muy bien.

Es sabido que Israel depende en gran medida de Estados Unidos, pero, a la vez, éste necesita de su único aliado serio y confiable en todo el Medio Oriente. Gracias a Dios y espero no estar equivocado, se ha producido una simbiosis entre ambos estados. Si Israel llegara a caer, la gran potencia se vería enfrentada a un vacío difícil de llenar, si quiere continuar manteniendo su influencia en la zona y, mientras siga siendo la principal potencia mundial, tanto en lo económico como militar, no se puede dar el lujo de perder dicho sostén.

No pretendo darme de gran estadista, simplemente estoy manifestando mi pensamiento, partiendo de lo que creo y veo, ya que en la actualidad, la globalización ha alcanzado tal grado de interacción entre los distintos países y sus economías, que prácticamente no existe nación absolutamente independiente. Se comprende que siempre esta dependencia será relativa y no cabe dudad alguna que Israel depende de Estados Unidos en mucho mayor grado que éste del primero.

Vemos como capitales americanos, efectúan grandes inversiones en Japón, en empresas que son de esa nación, pero con capitales americanos, árabes o alemanes que, a la vez, se entremezclan en la formación de los capitales de la primera inversionista y ambos, finalmente, necesitan algo de la tecnología israelí, en la cual, es posible que tengan intereses económicos tanto la empresa americana como la japonesa, por intermedio de otra gran compañía alemana, francesa o inglesa. Así está el mundo y eso es una verdad que está por sobre lo que nosotros pensemos o deseemos.

Pero volvamos a las presiones americanas y sus pretensiones. Queda claro que hoy se refieren a la construcción en zonas conflictivas. ¿Por qué debería aceptar Israel que Jerusalem Este forme parte de estas tierras? Aun cuando el resto de las naciones no lo acepte, para el actual gobierno encabezado por Netanyahu, esta ciudad es y será la capital del Estado. Una e indivisible. Es verdad que la opinión mundial no puede ser desconocida, pero, lamentablemente, la injusticia que se ha enseñoreado en lo que se refiere a este pequeño pero fuerte e independiente Estado, ha debido soportar y superar tal cúmulo de pretendidas prohibiciones, que si le hubiera hecho caso tan sólo a una parte de ellas, simplemente ya no existiría.

Supongamos por un momento (felizmente muy breve) que Israel aceptara detener en forma permanente las construcciones en los distintos asentamientos y en Jerusalem Este, de inmediato, se avivarían otras reclamaciones y, simplemente, esto no tendría fin. Recordemos que las pretensiones de Abbas y los palestinos”moderados” de la OLP, se dirigen a exigencias mucho más profundas, complejas y peligrosas. Recordemos algunas de ellas: retorno de todos los palestinos desplazados, incluida su descendencia (se calcula en más de cuatro millones). Volver a las fronteras previas al año 1976 (entregándoles todo lo que estaba en poder de Jordania y que ellos, los palestinos y jordanos, no utilizaron para la creación, en ese entonces, del Estado Palestino que ahora pretenden establecerlo, con cargo a Israel)

Creo que con estos dos ejemplos vasta y sobra. Con los índices de natalidad de los palestinos, el retorno de esos cuatro millones de palestinos musulmanes a Israel, significaría que antes de una generación, serían mayoría e Israel dejaría de ser un Estado judío. ¿A qué otra nación se le podría pedir tamaña insensatez? ¿Se imaginan solicitar al gobierno americano que permitiera volver a los territorios conquistados en la guerra con México, a todos los mexicanos y sus descendientes? ¿Alguna mente humana sería capaz de captar la magnitud del desastre humanitario, cultural, económico y de todo orden que se crearía si en la Europa actual, se aceptara el retorno de los desplazados en sus múltiples guerras habidas previo al actual ordenamiento que conocemos y que ha permitido un nivel de vida y colaboración como nunca antes se conoció?

Esta última pregunta también apunta a la pretensión de volver a las fronteras del 76, dejando prácticamente la totalidad del Estado de Israel, expuesto a ser alcanzado por los ataques de cohetes por parte de terroristas de Hamás.

En general, Estados Unidos está manifestando más reproches al gobierno del Primer Ministro Netanyahu que anteriormente, por parte de otros gobiernos de dicha nación.

Rahm Emanuel, Jefe de Gabinete de Barack Obama, recientemente declaró que “la Casa Blanca está harta de israelíes y palestinos”. No lo puedo afirmar, pero tanto el nombre como el apellido de este tan importante personaje americano, me suena a judío.

Es indiscutible que Israel no puede desligarse de la gran potencia del Norte, pero también no cabe discusión que es de prioridad absoluta, que su gobierno tenga como prioridad absoluta y suprema, la supervivencia de su propio Estado. Felizmente, Netanyahu lo tiene muy claro.

Queridos amigos, antes de terminar este comentario, me aparto del tema, para desearles unas muy felices vacaciones. Que disfruten plenamente de ellas. Nosotros, espero nos reencontraremos un par de semanas más ya que yo, en lo personal, me tomaré unas vacaciones sin comentarios pues me dedicaré a un deseo largamente retenido. Esta semana me di a la tarea de recopilar, ordenar y clasificar el máximo posible de comentarios, escrito en estos últimos 20 o más años. Con ellos, publicaré un libro titulado “Conflicto israelo-palestino a través de mis comentarios”

Son mis intenciones poder entregarlo a los interesados en el mes de Abril y su principal propósito es llevar una visión clara y precisa de lo que ha sido dicho conflicto, desde mi punto de vista. Cual ha sido su curso y como, semana a semana y mes a mes, fui viendo, en el momento mismo de dichos acontecimientos, este largo conflicto que creo no se podrá solucionar, mientras se continúe discriminando a Israel y esta situación sea aceptada incluso por muchos judíos.

Nos vemos pronto

 

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