Pobre participación judía

por Tiberio Yosif Klein

Los judíos llegaron a Chile con Almagro, después con Valdivia y otros conquistadores. Pero como se trataba de conversos que ocultaban su origen, el judaísmo como comunidad comenzó mucho después. No pocos judíos fueron los que hicieron suya esta tierra, sin embargo sólo a fines del siglo XIX y comienzos del XX fue cuando la comunidad comenzó a organizarse, más que nada gracias a la apertura del entorno respecto a su condición no católica, que era la que regía políticamente.

El grueso de la comunidad llegó finalmente antes de la última guerra mundial, a pesar de que fue muy pobre la cantidad de judíos admitida en el país. Así es como a estas alturas del siglo XXI ya la comunidad está constituida incluso por nietos y bisnietos de inmigrantes, lo que hace que estén insertos en la sociedad chilena totalmente. A pesar de eso, son muy pocos los que participan en el mundo político, que es el que finalmente toma las decisiones. Esto, a diferencia de lo que ocurre en otros países, como Argentina por ejemplo, donde abundan los políticos judíos.

Las causas pueden ser diversas, y más bien dignas de estudio de sociólogos. Lo que está claro es que si hay escasos judíos en ese campo, debe ser por falta de interés, eso es obvio. Posiblemente una de las razones puede ser que al haber en la comunidad judía varias instituciones en las que insertarse, no existiría la inquietud de salir para hacerlo en otras fuera de su ámbito.

En efecto, los jóvenes que tienen más inquietudes son los que participan en los movimientos juveniles judíos, las tnuot, donde se encuentran con sus pares de edad e intereses, y pueden desarrollar sus capacidades. Por el contrario, sus pares no judíos, al moverse en una sociedad mucho más amplia, no tienen tan a la mano la posibilidad de encontrar un medio en el cual insertarse, pero más que nada no tienen la costumbre de hacerlo.

Desde siempre el judaísmo ha organizado diferentes estamentos en los cuales la persona interesada puede participar. Más que nada, donde debería hacerlo, ya que es parte de la cultura judía el ayudar a su comunidad y a la sociedad, dentro del concepto judío de Tikun Olam, ayudar a mejorar el mundo.

En esa visión, se encuentran pocos jóvenes judíos en los centros de alumnos de universidades, u otros campos laicos. Porque como ya se mencionó, hay otros ámbitos donde actuar para ellos dentro de sus comunidades. Es posible que los jóvenes no judíos que sí participan en la política, ya sea en partidos o desde dirigencias universitarias, lo hagan por pertenecer a familias muy politizadas, y no sólo por interés personal necesariamente.

Sin embargo la única manera de proteger intereses comunitarios es participar en los lugares donde se toman las decisiones. De manera que sería necesario que jóvenes se interesaran en entrar en ese mundo, al igual que otros grupos sí lo hacen, y así obtienen protección o apoyo a sus necesidades, ya sea la disipación de discriminaciones, o sensibilización a causas de su interés.

Vemos como en la comunidad árabe chilena los parlamentarios de ese origen parecen serlo del parlamento palestino, y desde su pedestal republicano atacan al estado de Israel con su kefiaj al cuello, sin que tengan mayor contrapeso de parlamentarios judíos. Logran sacar resoluciones antiisraelíes, detienen un tratado de libre comercio que beneficiaría a Chile, importan el conflicto de medio oriente al país, como si representaran a la sociedad palestina y no a la chilena, ante la mirada benévola de otros parlamentarios, los que ven eso como una anécdota sin mayor importancia para ellos.

La juventud chilena participa poco en política, eso se ve en el bajísimo porcentaje de jóvenes inscritos en los registros electorales. Eso incluye a los judíos también. Tanto la amenaza de sanciones en caso de estar inscritos y no votar, como el desprestigio de la política, ha hecho que ese fenómeno se mantenga. La clase política parece no saber como remediarlo, o al parecer no tiene interés en hacerlo. Sin embargo es necesario que jóvenes judíos reflexionen y se inserten en ese mundo, ya que los judíos también requerimos de voceros que nos defiendan, al igual que otras minorías del país. Esto en casos flagrantes de discriminación y antisemitismo, de ataques personales o grupales. Y también porque somos parte de la sociedad, y tenemos el deber de hacer efectivo el ya mencionado Tikun Olam.
 

 

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