¿Es Purim tan trascendente?

por Tiberio Yosif Klein

La fiesta de Purim está cercana. Se celebrará que el visir Aman no pudiese cumplir con sus planes de aniquilar a los judíos de la Persia anterior al siglo V AC. Es indudable que en su tiempo fue muy importante, y es de todos modos digno de ser recordado. Pero es quizás uno de los casi únicos momentos en que el pueblo judío pudo evitar ser masacrado, aunque en esa época sí fue trascendente, ya que aún no era moda el matar y torturar judíos.

Al correr de los siglos se sucedieron los asesinatos, llevados a cabo por diferentes actores. En la Rusia zarista, la policía secreta, la Okrana, organizó muchos de los pogroms, como fue llamada la asonada sobre judíos indefensos de multitudes azuzadas por esta, como también por los sacerdotes ortodoxos rusos. Estos gritaban a la chusma para que asesinara a judíos ante la indiferencia y consentimiento de la policía y del ejército ruso. El primer pogrom de Kishinev, de 1903 duró tres días, y hay evidencias de que la policía sabía que ocurriría, pese a lo cual había decidido no actuar, ya que constituía parte de la política zarista.

Antes de ese habían ocurrido muchos otros pogroms contra los judíos. En Odessa hubo en 1859, 1871, 1886 y 1905, durante los que centenares fueron asesinados. Durante la revolución de 1917 y la guerra civil rusa fueron asesinados entre 70.000 y 250.000 judíos, y el número de huérfanos judíos excedió los 300.000. En Ucrania, de los 887 pogroms estimados, cerca del 40% fueron perpetrados por las fuerzas ucranianas conducidas por Simon Petliura, el 25% por el Ejército Verde ucraniano junto a cuadrillas nacionalistas; el 17% por el Ejército Blanco, en especial por la fuerzas de Antón Denikin. Y el 8,5% por el Ejército Rojo, pogroms que en este caso no fueron sancionados por la dirección roja del ejército comunista.

Pero no fueron Rusia y Ucrania los únicos en Europa en matar judíos. También lo hicieron todos los demás países. Francia, Austria, Polonia, ni que decir Alemania, pero la de la Edad Media. Y en especial España, donde los instigadores de las peores matanzas de judíos gozan el día de hoy el status de santos, cuyos nombres no mencionaremos acá. A pesar de que vivían en la península ibérica incluso desde antes de que llegaran allí los romanos, de igual manera les consideraron extranjeros que contaminaban la religión oficial y general, una vez que imperó el cristianismo. Esto les hizo ser objeto de matanzas y asesinatos que hizo que muchos se exiliaran siglos antes de la expulsión de 1492. Otros, no pocos, dejaron su judaísmo para ocultarse en la multitud, no obstante lo cual fueron de todas maneras perseguidos. En la racista España de esa época se exigía demostrar tener siete generaciones de cristianos en la familia para no ser “cristianos nuevos”. Eso no era tan difícil, ya que las personas solían vivir durante generaciones en los mismos pueblos. Pero de todos modos fue mucho más de lo que terminaron por exigir los alemanes nazis durante su período de asesinatos, tener “solo” tres generaciones no judías.

Durante las cruzadas desde comienzos del siglo XI, las multitudes de soldados y aldeanos iban asesinado a todos los judíos que tuvieron la mala suerte de encontrarse en el camino de los que iban supuestamente a liberar de musulmanes la tierra santa. En esa época de supersticiones, la iglesia era tan totalitaria como lo es hoy en día el islam en muchos países musulmanes. Las gentes estaban convencidas de la existencia del infierno y del cielo, y como los ricos podían llegar a este último donando dinero a la iglesia, los pobres tenían a la mano la salvación si participaban en las cruzadas. Y el asesinar judíos, entre otros muchos, era parte de ella. Así es como poblaciones completas fueron arrasadas, y sus habitantes torturados y matados.

La iglesia acorraló a los judíos en los Estados Papales para que no “contaminaran” con su religión a los cristianos, y les confinó en barrios especiales desde la Edad Media. Y esto, a pesar de que se conocían en la península italiana desde antes de la época de los Macabeos, quienes tenían un embajador en la corte del emperador de entonces. Los condenaron así a la pobreza, exigiéndoles pagos desmesurados para poder vivir, e incluso trabajos no remunerados a favor del papado para no ser expulsados o asesinados.

Con posterioridad, en Venecia, que contaba con judíos al menos desde el siglo V, fue creado el primer gueto, o lugar en el que eran obligados a residir a los judíos. Este fue instituido en Venecia en 1516 después de la llegada masiva de refugiados judíos que habían sido deportados de España con la expulsión, con el objeto de comprimir el incremento de judíos en la república.

La palabra gueto posiblemente deriva del italiano ghetto, que probablemente viene del veneciano geto, “fundición de hierro”, por la fábrica que estaba antiguamente en el barrio e isla reservada a los judíos para confinarlos.

Hasta 1840 los judíos italianos fueron obligados a atender regularmente los sermones de sacerdotes que les impulsaban a convertirse al cristianismo, y les cargaron con impuestos. Era ilegal convertir cristianos al judaísmo, y bautizaron forzadamente a judíos en innumerables ocasiones. Muchas veces el estado separó a niños de sus familias para hacerles cristianos. Es famoso el caso de Edgardo Mortara, ocurrido a finales del siglo XIX, que nunca fue devuelto a sus padres a pesar de las muchísimas peticiones, en las que incluso intervinieron gobiernos occidentales. Y finalmente el joven, ya lejos de ser niño, se convirtió en un cristiano furibundo alejado de su familia gracias a la directriz de los obispos.

Pero no fue el único lugar en el que los judíos fueron subyugados. Los misioneros cristianos de la Inquisición de Goa, el territorio que Portugal tomó en la India, cometieron atrocidades contra los judíos en ese lugar, al igual que habían hecho en todo el resto de Europa, en especial en la península ibérica.

También en los países árabes y en Turquía hubieron muchas persecuciones y matanzas de judíos. En Damasco, en 1840, al desaparecer un monje y su criado, los judíos fueron asesinados en masa bajo la acusación de “asesinato ritual”, esto es la creencia de que usarían la sangre de ellos para fines religiosos judíos, lo que ocurrió tras un juicio en el que fueron declarados culpables.

Muchos pogroms ocurrieron después en el medio oriente y África del norte. Aleppo,1850 y 1875. Damasco, en 1840, 1848 y 1890. Beirut, 1862 y 1874. Al Qamar de Dayr en 1847. Jerusalem en 1947. El Cairo en 1844, 1890, 1901 y 1902. Estambul, 1870 y 1874. Esmirna, 1872 y 1874. Y la lista sigue innumerable.

Por supuesto que el Holocausto fue lo máximo respecto al asesinato de judíos, todo ello con la mirada cómplice de muchos países y personas que no movieron ni un dedo para detenerlo. Hoy en día vemos como reaparecen los vociferantes pogromistas que claman por la desaparición de Israel, patria judía, y de paso de los judíos “sionistas”, es decir todos, donde quiera que se encuentren. Ante cualquier asunto en el que esté involucrado un judío llueven los mails antisemitas que recuerdan los peores momentos del nazismo y del antisemitismo desenfrenado.

El nuevo Aman, que establecido en el mismo lugar que el antiguo de la historia de Ester clama contra el asesinato de los judíos en su país y en el mundo, no es detenido por nadie, al menos todavía. Ahora no se trata de una sola persona, es un estado antisemita, Irán, por mucho que se escude con que ataca sólo al sionismo. Porque el asesinato cometido en Argentina contra la Amia no tenía que ver con Israel, sólo con judíos. Como los que ha cometido y organizado en muchos otros lados.

No se trata de minimizar la historia de Purim, con la reina Ester, judía oculta casada con el rey, que pudo detener la matanza que pretendía cometer el visir Aman. Eso tuvo el final feliz que miles de años no han tenido, y que por lo mismo en esos casos no tendría sentido celebrar. Es como estar contento por haber tenido un solo momento bueno en la vida frente al resto completamente nefasto.

Es subjetivo, es cierto, el considerar dudoso celebrar con tanto entusiasmo lo que por una sola vez resultó bien. Por otro lado se debe considerar que si el pueblo judío tuviera que lamentarse de lo malo, no tendría tiempo de alegrarse. La característica del judaísmo es mirar hacia adelante, sin dejar de tomar el pasado como ejemplo.

Lo ideal es seguir así. ¿Purim? Si, ideal, por una vez también se puede.

 

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