Desperdiciando un valioso recurso natural


por David Mandel


Israel carece de muchos de los recursos naturales que tienen otros países de la región y del mundo. No tiene petróleo. No tiene minas de oro ni de plata. El agua es escasa.

El único recurso natural con el cual cuenta Israel está constituido por aquellos de sus habitantes que combinan tres elementos esenciales: capacidad, conocimientos e iniciativa. Se necesita la presencia de los tres elementos para surgir adelante. Si falta uno de ellos, es como si a un trípode le faltase un pie.

En Israel el sector de la población con mayor capacidad potencial es el sector ultra ortodoxo. Su experiencia con la rigurosa lógica talmúdica y su capacidad de concentración afila su mente. Lamentablemente, ese sector, que abarca el 8% de la población, y cuyo porcentaje de niños es aún mayor, no contribuye en la actualidad al progreso y prosperidad del país. Son un trípode al que le faltan no un pie sino dos: los conocimientos y la iniciativa.

Los niños, en los colegios ultra ortodoxos, estudian los libros sagrados, primero la Biblia, luego, en clases más avanzadas, el Talmud. También estudian la lengua hebrea y matemáticas hasta cierto punto. Pero eso es todo. No aprenden inglés, ni historia, ni geografía, ni biología, ni ningún otro curso "laico", pues sus padres y maestros consideran, ya que su futuro consiste en seguir estudiando los libros sagrados, que estudiar otras materias es una pérdida de tiempo.

Las niñas ultra ortodoxas si aprenden en sus colegios inglés, historia, geografía, biología, y demás cursos "laicos", ya que ellas son las destinadas a ganar el pan diario para sus futuras familias.

Los ultra ortodoxos (y, por supuesto, estoy generalizando ya que siempre hay excepciones) carecen de la iniciativa necesaria para buscar trabajo y mejorar su situación económica, pues dan prioridad a sus estudios de los libros sagrados.

Lo interesante de esta situación es que relativamente reciente, y ocurre sólo en Israel. En los Estados Unidos los ultra ortodoxos trabajan al igual que sus correligionarios menos observantes. En mi propia familia tengo dos sobrinos, uno en Holanda y el otro en los Estados Unidos, que trabajan desde las 7 AM hasta las 3 pm, para mantener a sus familias, y dedican el resto de sus horas al estudio de los libros sagrados.

Todos los grandes rabinos, cuyas discusiones forman la esencia del Talmud, trabajaban. Hillel era un leñador. Shammai era un ladrillero. Otros eran zapateros, sastres, aguateros, etcétera.

Moshé ben Maimón, Maimónides, de quien se dice, "De Moshé a Moshé no hay como Moshé," el más grande teólogo y filósofo judío de la Edad Media, era médico del sultán de Egipto.

Y en nuestra propia época, el legendario Rebbe del Movimiento Lubavitch, Menajem Mendel Schneerson, se graduó de Ingeniero Electricista en la Ecole Spéciale des travaux publics, du batiment et de l'industrie de París en 1937, y luego estudió matemáticas en la Universidad de la Sorbona.

Si los ultra ortodoxos de Israel también estudiasen en sus colegios materias que exige el mundo moderno, tendrían los conocimientos que hoy les faltan. Si dividiesen su día entre el trabajo y el estudio, siguiendo el ejemplo de los grandes rabinos del pasado, y de los ultra ortodoxos de otros países, demostrarían iniciativa.

Combinando su innegable capacidad con conocimientos e iniciativa los ultra ortodoxos harían una contribución invaluable al progreso, prosperidad y bienestar físico de la nación.

Por otro lado, si los "laicos" conociesen mejor las enseñanzas de los libros sagrados, esto sería una contribución invaluable al bienestar espiritual de la nación.

 

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