Reflexiones en torno al Islam

por Jorge Tachauer S.

La UNESCO ha declarado sitio musulmán a la tumba de Rajel. Periódicos palestinos y "tontos útiles" que colaboran con ellos manifiestan que el Muro de los Lamentos (Kotel HaMaaraví) tiene relación con los judíos sólo desde el siglo XVI de la era común. Los delegados y representantes oficiales de la República Islámica de Irán no escatiman oportunidad de manifestar que Israel es un "cáncer" o un "gusano" que debe ser aniquilado. En el Reino Unido, el organismo encargado de los programas escolares en los colegios del país ha notado que en escuelas elementales islámicas financiadas por Arabia Saudita, se enseña el odio al judaísmo como religión y a los
judíos, como personas.

Los organismos internacionales, empezando por la ONU, guiándose por mayorías automáticas, que recuerdan la Guerra Fría, toman acuerdos anti-israelíes,o de frentón antisemitas, sin que las Grandes Potencias emitan (acaso) tímidos pronunciamientos.

Dentro de algún tiempo, no debiera extrañarnos que aparezca la siguiente noticia en un diario:

"Por acuerdo de la Asociación Internacional de Matemáticos y a proposición de los delegados de Siria, Venezuela y Nicaragua, acordó reestudiar el Teorema que dice que la suma de los ángulos de un triángulo siempre es 180º, por ser ofensivo para la sensibilidad islámica y por ser el fruto de una patraña sionista..."

Los gobiernos europeos y quienes los imitan en Latinoamérica y Asia no se quieren dar cuenta que la destrucción de Israel sería sólo un anticipo de la destrucción de la cultura europea y a la diseminación completa y obligatoria del Islamofascismo en todas las esferas de lo que quedara de la cultura europea. Digo no se quieren dar cuenta porque hay voces que están poniendo el dedo en la llaga. Mas, la política de apaciguamiento que lleva Europa y también Estados Unidos) es un somnífero o anestésico malicioso que desvía la atención de la gente del problema más grande: la destrucción violenta de una forma de vida y su reemplazo obligatorio por una completamente distinta y mucho más radical.

El Islam es una religión respetable en cuanto tal. Presenta ciertos valores dignos de ser considerados. Pero su ejercicio lleva en sí un germen totalitario. Está muy bien que en Chile se obligue a un colegio a permitir que una chica lleve velo, porque es la religión de sus padres. Me parece que dignifica a nuestro país. Pero, ¿a una niña chilena le permitirían andar sin velo en Irán o Arabia Saudita? (Es una lección la que dio el saliente Primer Ministro de Australia respecto a los islámicos radicales que querían hacer que la sociedad australiana se adaptara a ellos).

Otro aspecto no desdeñable es que el Islam es una religión absolutamente globalizante, lo que conlleva a que el clero islámico esté presente en todas las cadenas de mando y de decisión. Esto significa que no es concebible para un musulmán promedio que exista separación entre la mezquita y el estado. Esto lo logró Atatürk en su momento en Turquía y el último Shá en Irán, pero en ambos países fue impuesto a la fuerza y contra el sentir del ciudadano común y frente a la oposición del poderoso clero musulmán.
Entonces, resumiendo, el laicismo no puede existir en un estado declaradamente islámico. Islam es resignación a lo decidido por Alá, y el ser humano sólo debe obedecer sus designios.

De ahí lo tremendamente difícil de entenderse con los países y grupos islámicos y, más aun, con los terroristas islamofascistas. Estos no tienen el menor interés de entenderse con Occidente, salvo la rendición (sumisión) total. E Israel es la última barrera frente al totalitarismo de la estrella y la media luna. Escasos políticos se han dado cuenta: Aznar, Toledo y algunos más, dispuestos a sobreponerse al costo político de apoyar a Israel.

Esperemos que aparezcan más dirigentes políticos de todos los continentes, que visualicen un poco más allá del petróleo...
 

 

 

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