Año Nuevo en el Bicur

por Mijael Vera

El presidente de la Comunidad Bicur Jolim, Roberto Muñoz, brillante orador y expresivo líder institucional, debe saber muy bien que su discurso de Rosh Hashaná desde hace años viene generando interés y marcando la agenda del colectivo. Y lo dice claramente: "hace dos años hablamos de los judíos invisibles y esto es ya un tema que motiva a todos, el año pasado hablamos de los que se iban a los cerros y esto generó una enorme polémica constructiva, este año vamos a hablar de..." y prosigue con una alocución que despierta el interés de los cientos de personas venidas desde todos los sectores  territoriales e ideológicos que pueblan la enorme y señorial sinagoga.

La ocasión es festiva, a no dudarlo. Solemne y festiva al ser apoyada por la presencia en pleno de la comunidad Beit Emunáh y su rabino quienes ya han consolidado fuertemente un lazo de unión y hermandad institucionales. Pero se le agrega un dato inesperado...comienzan a aparecer los rostros de los judíos invisibles que ya van sintiéndose en casa...y que no son pocos...

El ambiente general es de seducción. De una seducción simple y directa. Acá pareciera que todos cuentan en esta sinagoga ubicada en un barrio de gloriosa estirpe histórica, a un paso de convertirse en monumento simbólico de la judeidad. Su historia es notable y continua, a momentos desfalleciente, pero que hoy disfruta de momentos de crecimiento y desarrollo evidentes. Acá hay Comunidad, así, con mayúsculas. Comunidad donde no rigen los cánones de estilo estético y de lujo a los que nos ha acostumbrado el neoliberalismo. Acá, como brillantemente acierta Muñoz, "las tablas crujen...y lo seguirán haciendo...."

Esta institución, que en los recientes años ha pasado a ser un baluarte de la "resistencia" al traslado, se ha enriquecido con un mérito poco común: no obstante ser parte del ritual masortí, ha sido el único lugar en el que un rabino ortodoxo ha dictado una notable conferencia sobre ciencias físicas, además con un lleno total... El dato es significativo y simbólico. Se levanta, de esta manera, el Bicur como un lugar de encuentro, de dialogo, de diversidad y respeto.

El sermón del rabino Szteinhendler está a las alturas de las circunstancias espirituales y conmemorativas. Su llamado a renovarse es eficaz y concreto.

El discurso del presidente de la Comunidad, pese a ser improvisado, como es su costumbre, constituye una pieza maestra de oratoria digna de ser estudiada en su estilo...y sus contenidos. Su llamado, esta vez, es a "salir a buscar a los dispersos", llamado que queda resonando en las vetustas paredes como un eco esperado y necesario. Roberto Muñoz inicia, de esta manera, una digna tarea colectiva. Su argumento principal es potente: "existimos desde hace décadas, han querido cerrarnos, pero no han podido. Acá estamos, pero no pasivos...Somos la institución judía que más aporta a la Aliá..."

Esta última declaración es significativa, valiosa y comprobable fácilmente. El Bicur continúa a ser el espacio, el hogar de los refugiados, de los pasajeros en tránsito, de los necesitados, sólo que esta vez se levanta allí una familia comunitaria con los brazos abiertos, cálidos y sólidos para recibir al que está disperso, desengañado, o apático.

¿Acaso la rebelión de los "indignados" en la judeidad chilena es una expresión silenciosa que aún no se manifiesta en su real dimensión?. La frase no es mía. Es una pregunta que hizo Nestor Forer al final de una conferencia dictada en el Centro de Profesionales Judíos Martín Buber hace algunas semanas atrás. Felizmente ya era tarde y no tuve que responderla en la amplitud que la consulta merecía. Pero alcancé a decir "con la misma fuerza con que en las calles han sonado las cacerolas, en los hogares comienzan a sonar los shofarim..."

Parece ser así. Mientras muchos sacan cuentas alegres en cifras de asistencia, donativos y demases, en el Bicur algo está aconteciendo. Allí basta un modesto recordatorio de que estamos en "las fechas solemnes" para que los asientos se hagan pocos para ubicar a toda la gente que desborda el amplio recinto. Algo está aconteciendo. La inédita presencia del Exmo. Embajador de Israel en la primera noche de Rosh Hashana, lo confirma.

Lo sabe bien el presidente: en su audiencia hay familias enteras de todos los sectores, del Bicur, de Beit Emunáh, junto a una cantidad sumamente respetable de jóvenes que al día siguiente salieron a las calles en la marcha estudiantil, impactando a la prensa, inclusive, con una instalación de arte creativa y conceptual. Pero esa noche estuvieron allí, en el Bicur al lado de personas que fruncen el ceño ante la sola mención de la palabra "marcha"...orando juntos, cantando juntos, y refrescando esa antigua comunidad que hoy se levanta como, probablemente, la más joven de las jóvenes sinagogas...

 

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