¿Se acuerdan de una tan mentada Primavera Árabe?

por Eduardo Hadjes Navarro

Normalmente, cuando pensamos en la primavera, lo primero que viene a nuestra mente, es un verde resplandeciente y esplendoroso, en que todo parece renacer. Incluso, hasta nuestros espíritus dan muestras de renovarse positivamente.

La naturaleza, aparentemente muerta en el frío y crudo invierno, cobra nueva fuerza y vigor, al llegar la primavera, la cual se anuncia, más que por el calendario, por el brotar de los árboles. El reverdecer de los pastos. El canto de los pájaros en busca de su pareja. En resumen, todo parece revivir, luego del profundo sueño invernal.

Hace poco más de un año, el mundo se estremeció alegremente, ante una anunciada “primavera árabe”. Hoy día, luego de lo que hemos visto ¿Podremos seguir hablando de “primavera”? ¿Dónde podremos encontrar el verde puro y diáfano, bañado por la roja sangre de miles de árabes, brutalmente asesinados por sus propios gobiernos? ¿En cuantos muertos iremos: 20 mil, 50 mil. A quién le importa realmente, si, por desgracia para los organismos defensores de los Derechos Humanos internacionales, resulta absolutamente imposible culpar a los judíos o a Israel de ello?

En sus inicios, Egipto pareció dar un ejemplo. Antes de llegar a mil los muertos, Mubarak renunció y fue reemplazado por una Junta militar que prometió llamar a elecciones, en plazos acotados, con lo que la normalidad y, especialmente, la democracia, se instalaría en gloria y majestad en todo su extenso territorio.

Junto a tan optimistas anuncios, los Hermanos Musulmanes, un grupo hasta entonces fuera de la ley, por tratarse, acorde al criterio gobernante durante los últimos 30 decenios, de una tendencia de extremistas islámicos, que habían recurrido permanentemente, a actos terroristas con asesinatos y matanzas crueles e indisimuladas, se comprometía a respaldar en forma pasiva, este cambio de régimen, garantizando formalmente, a no aspirar a ser el nuevo gobierno en ninguna de sus formas.

Como es costumbre en las promesas y compromisos de los integristas musulmanes, nada de esto se cumplió. Se efectuaron las complicadas elecciones parlamentarias y los Hermanos Musulmanes, son la mayoría, junto a los Salafistas, un grupo tan o más extremistas que los primeros.

Los frutos de esto ya se están viendo. Se han aprobado, entre otras disposiciones, diferentes medidas que merman severamente los derechos de la mujer.

La doctora Mervat al Talawi, presidenta del Consejo Nacional de la Mujer, ha efectuado sendas declaraciones en contra de restricciones que ya se han dado, las cuales tienden a abolir los derechos femeninos a la educación y el empleo.

Israel no ha estado inmune a este cambio de gobierno. Egipto ya anunció que dejará de venderle gas natural. Por su parte, el actual candidato presidencial y ex Ministro de Relaciones Exteriores de Mubarak, Amr Moussa, que las estadísticas dan como el más probable ganador en las elecciones presidenciales, ha declarado enfáticamente que el acuerdo de paz con Israel, forma parte de la historia y ya está muerto y enterrado.

Donde se están rebasando todos los términos imaginables, es en una noticia que publica Aurora el 30 de Abril, en que nos anuncia que se estaría proponiendo legalizar uno de los actos más perversos y abominables que pueda concebir la mente de un depravado mental. Se trata de legalizar en Egipto la necrofilia.

Si querido amigo lector. No es una equivocación. NECROFILIA, del griego Nekros = cadáver, muerto y Filia = amor o atracción.

Concretamente, se propone que el marido tiene derecho a tener relaciones sexuales con su fallecida mujer, hasta 6 horas después de su muerte.

El clérigo marroquí, Zamzami Abdul Bari ha declarado en carácter de fatua (ley islámica) que “el matrimonio sigue siendo válido incluso después de la muerte y que también las mujeres tienen derecho de tener sexo con maridos muertos” y ha introducido tal disposición, el año pasado en su país.

Por razones que no es necesario explicar ¿Cómo podría una mujer tener sexo con un muerto, no sólo por razones morales, sino que netamente físicas?

Este proyecto, en lo atingente a los derechos del esposo, ya está propuesto al parlamento egipcio. La Dra. Mervat ha declarado al respecto que esto “margina el estatus de las mujeres y afecta negativamente el desarrollo humano del país” y se ha dirigido al Presidente de la Asamblea del Pueblo, el Dr. Saad Al Katatni, para manifestar su absoluto rechazo al proyecto legislativo. Por su parte el prestigiado comentarista y periodista de ésta nacionalidad, Jaber Qarmouty, ha comentado dicho proyecto, oponiéndose en términos categóricos a que dicha propuesta pueda ser aprobada.

¿Puede concebirse una perversión semejante? Si en pleno siglo XXI se pretende legalizar en una nación, la necrofilia, ¿Hasta donde es esperable que pueda llegar tal gobierno? Realmente, no tengo respuesta para esta interrogante y creo que llegó el momento de empezar a buscar un nuevo nombre a la fracasada y obsoleta “primavera árabe”.

Las sorpresas recién están partiendo y, aparentemente, deberemos prepararnos para sorpresas simplemente inimaginables.

 

 Comparta este articulo con sus contactos:

 Tweet    Compartir en FB

Ir a página principal