¡¡¡…Esos tres soldados bolivianos…!!!

por Eduardo Hadjes Navarro

Tres soldados bolivianos, tuvieron la mala idea de cruzar la frontera chilena, o se les ordenó hacerlo. Lo concreto es que nos están complicando la vida

Queridos amigos de ANAJNU, también nuestro entorno está contagiado de ese mal llamado “doble estándar”. Veamos algunos dolorosos ejemplos:

En Chile, tenemos la suerte, de acuerdo a mi manera de ver las cosas, de tener autoridades  ejemplares. Hasta donde veo, tienen como meta  desarrollar un gobierno de excelencia, pero, justamente, por ese deseo de hacer todo a la perfección, caen en contradicciones que, en definitiva, los ubican en un rango de rechazo inexplicable, en la totalidad de las encuestas efectuadas, aun si vemos lo que ha progresado el país, en los casi 3 años que llevan ejerciendo el poder.

Estos mentados 3 soldados bolivianos, aparentemente persiguiendo a contrabandistas, cruzaron la frontera de su país con la chilena, con el agravante que uno de ellos, portaba un fusil de guerra.

Tal como corresponde, acorde al derecho internacional, fueron apresados por carabineros chilenos, los cuales, de inmediato, los pusieron a disposición de la justicia.

El gobierno chileno comunicó lo acontecido a su par boliviano y, la reacción de éste, con su Presidente, Evo Morales a la cabeza, resultó lamentable, dándole a los acontecimientos, una connotación absolutamente desproporcionada y  distorsionada, lo que no me sorprende, ya que en sus permanentes declaraciones públicas, respalda el actuar de terroristas de Hamás, en contra de la población civil israelí, lo que podría llevarlo a creerse con derecho a violar nuestra frontera sin consecuencia alguna.

Por ser ampliamente conocido, no me referiré al curso que ha tomado esta controversia, la cual nos está llevando a una situación increíble y peligrosa, ya que la exaltación exagerada de acontecimientos, mal usados con fines ajenos al verdadero problema, como es la larga demanda boliviana por una salida al mar, nos puede llevar a consecuencias aun inimaginables y sumamente lamentables.

En mis dos últimos comentarios, previo a las vacaciones de verano, me referí al doble estándar, tema que creí agotado, luego del segundo de ellos. Desgraciadamente, el asunto de estos 3 soldados, nos están llevando a un peligroso doble estándar, tanto por parte del gobierno como de parlamentarios chilenos, lo que es totalmente ajeno a nuestra tradición democrática.

Con justa razón, nuestro Presidente ha destacado que él, como gobernante, tiene la obligación ineludible e insoslayable, de hacer cumplir las leyes chilenas y proteger nuestras fronteras y soberanía,  sin posibilidad ni deseo de transgredir dicho mandato constitucional.

En toda su actuación, lo he visto desempeñarse en forma magistral, estando a la altura que su credibilidad y capacidad, nos llevó a muchos ciudadanos, a votar por él. 

Es aquí donde se desata un problema que no puedo ignorar.  Defendiendo la soberanía y derechos nacionales, ha reaccionado en forma impecable. Sus discursos e instrucciones,  han sido ponderados, pero a la vez, dotados de una firmeza que no dejan lugar a dudas de su predisposición a cumplir con su sagrado deber de proteger a la nación de cualquier agresión externa.

¿Cómo podrá conciliar esta lógica reacción, con el respaldo que le ha dado a los palestinos con su permanente actuar en contra de Israel? Chile, tradicionalmente, ha votado a favor de un inexistente Estado Palestino con fronteras utópicas, en organismos internacionales. Ha respaldado en reiteradas oportunidades, sendas condenas a Israel, por el grave delito de haberse protegido de permanentes ataques de terroristas de Hamás, en contra de civiles israelíes. Diez mil bombas y cohetes disparados por Hamás, desde la Franja de Gaza, en contra de Sderot, Beer Sheva y muchas otras ciudades del sur de Israel, no han sido, para nuestros gobernantes, motivo suficiente para justificar los actos emprendidos por el gobierno israelí, para proteger tanto a su territorio como a su población civil.

Cientos de civiles israelíes, muertos en atentados terroristas, hasta antes de la construcción del muro divisorio, tampoco lo fue en su debido momento.

¿Puede suponerse que resulta más grave la intromisión de 3 soldados bolivianos, que el permanente actuar terrorista de Hamás en contra de Israel y su población civil?

Honorables Diputados chilenos, parece que así lo estiman. Me ha tocado escuchar al Senador Jorge Tarud, intervenir reiteradas veces, en los más variados medios de comunicación, en el problema que, según él, es posible que el gobierno boliviano haya creado artificialmente, para darle curso a sus ataques a su par chileno, en cuanto foro y oportunidad se lo permitan. Táctica usada permanentemente por Hamás y Al Fatah, para denigrar a Israel.

Siendo el Diputado Tarud, Presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara, se comprende la amplia cobertura que ha tenido al respecto. Como chileno, me he sentido orgulloso de su claridad y firmeza con que ha defendido nuestra posición. Suscribo en su totalidad, cada una de sus palabras, pero me pregunto: ¿Cómo puede conciliar el Diputado Tarud, la defensa de la soberanía chilena si, con igual o más vehemencia, permanentemente y desde siempre, ha desconocido el derecho de Israel a defenderse de los ataques terroristas de Hamás?

En eso, el Diputado Tarud ha coincidido con Evo Morales, que es  admirador de Ahmadinejad y sus reiterados anuncios de borrar del mapa a Israel, cometiendo un nuevo genocidio, si lograra su propósito de aniquilar siete millones y medio de israelíes, entre judíos, cristianos y musulmanes.

No me cabe duda alguna de la cultura del Diputado Tarud, por lo que debe saber que Israel es una nación democrática, legalmente constituida y con acuerdos internacionales indesmentibles. Un pequeño país que ha logrado un desarrollo simplemente sorprendente, en que sus progresos tecnológicos redundan a diario en bien de la humanidad toda. Dotado de seres humanos iguales a don Jorge, a mi o a cualquiera de los lectores de éste comentario, que han elegido democráticamente a sus autoridades, con las mismas obligaciones que los que rigen nuestro querido Chile: defender su patria, tanto su territorio como a su población.

¿Tendrá el Diputado Tarud alguna explicación lógica, ética y razonable, como para poder explicar tal disparidad en su actuar?

¿Será necesario recordarle a don Jorge que sus ancestros llegaron a Chile para salvar sus vidas de la persecución musulmana, ya que ellos eran cristianos?

¿Será indiscreción preguntarle al Diputado Tarud por qué nunca lo he escuchado levantar su voz para defender a los miles de sirios (según la ONU ya van en noventa mil) masacrados en la cruel guerra civil en que se encuentran por culpa de Al Assad que se niega a dejar el poder o por que ha guardado silencio cómplice, ante la matanza de cristianos coptos en Egipto o cristianos en general, en distintos países africanos, regidos por gobiernos musulmanes?

Finalmente, preguntarle ¿Por qué no le escuché salir en defensa de los cristianos libaneses, en la guerra civil que devastó a ese país, años atrás, en que Israel fue el único que se levantó para defenderlos, al costo de centenares de jóvenes israelíes caídos en el campo de batalla y, las dos únicas cosas que logró Israel, fue salvar miles de vidas cristianas y los ataques y diatribas de sus enemigos, los cuales, hasta el día de hoy, siguen desvirtuando y tergiversando tal actitud israelí?

Según El Mercurio del domingo 24 de Febrero, también el Diputado Iván Moreira dijo que Chile ha actuado “en el marco del derecho internacional” en relación a los soldados bolivianos. Realmente, no he tenido oportunidad de escuchar al Diputado Moreira y sus declaraciones, pero, sabiendo de su permanente respaldo a Hamás y su absoluto rechazo de Israel y su derecho a defenderse, todas las consultas efectuadas al Diputado Tarud, vayan también para él.

Muchas personas podrán acostumbrarse al “doble estándar” de algunos políticos. Yo, en lo personal, jamás guardaré silencio cuando éste se aplique en forma tan vergonzosamente unilateral, sólo en contra de Israel. Distinto es el caso de quienes caigan en ello por equivocación y, en ese caso, lo primero que debieran hacer, es reconocerlo francamente.

Así, podrán contar  con mi respeto y admiración.

 

 

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