UNESCO: El Peligroso Precedente

por Tiberio Yosif Klein

Y finalmente la Autoridad Palestina consiguió ser aceptada en la UNESCO. Era previsible, si se considera la mayoría cautiva que tiene en las ONU, más tantos países que también votan a su favor por las razones que fuesen. Lo interesante es que ese organismo se dedica a orientar a los pueblos para gestionar con mayor eficacia su desarrollo, apoyando la alfabetización, alentando formación de docentes, administradores y otros, alentando construcción de escuelas y dotando el equipo necesario para que estas funcionen. Los críticos la acusan de tomar iniciativas contrarias a la libertad de prensa, lo que hizo a EEUU abandonar el organismo en 1984, volviendo el 2003.

Dado que los palestinos poco han hecho por educar a sus niños, excepto en su adoctrinamiento para que odien a los judíos y se preparen para asesinar los que más puedan, su interés en integrar este organismo es más que nada un primer paso para entrar a la ONU, y ser reconocidos como estado; ya que para pertenecer a la UNESCO se debe ser un estado real. De manera que por primera vez se ha admitido a una organización ser parte de ese organismo.

Esto puede llevar a que sientan un precedente. Tendrían que aceptar que los kurdos, que son atacados por los turcos, iraquíes, sirios e iraníes en su lucha por lograr su país – pero que a nadie le interesa, no son judíos -, puedan también ingresar a la UNESCO. Lo mismo podría suceder con los tamiles de Sri Lanka, los inuit – esquimales – del norte de Canadá, y tantos grupos étnicos que con razón podrán alegar tener ahora el derecho de pertenecer a ese organismo.

Sucederá igual cosa, que otros aleguen que podrán ser parte de la ONU sin ser un país de verdad, si los palestinos llegaran a ser aceptados como tal en el seno del organismo. Desde el punto de vista legal, muchos conflictos se producirían en adelante, puesto que los límites fronterizos de los países son producto de guerras y acuerdos bajo la presión de los vencedores de las mismas.

En efecto, tras la última guerra mundial vastos territorios fueron traslapados de uno a otro país, sin consultarle a su población. Ni que decir después de la primera guerra mundial, tras la que se crearon e inventaron países con poblaciones que no tienen que ver entre sí. Y yendo más atrás aún, después de la derrota de Napoleón, el Congreso de Viena recreó países en los que hasta el día de hoy hay conflictos, como ser el que hay en Bélgica, donde los flamencos hablan el neerlandés y son el 60% de la población, los valones hablan francés y son el 35%, y el 1% habla alemán y viven en la Comunidad Germanófona, lo que ocasiona conflictos. Lo que se repite en innumerables pueblos europeos.

En Canadá está el conflicto de los franceses que han querido separarse hace años de los anglo- parlantes, y en Asia hay miles de casos de minorías que no son tales, pues cuentan con decenas de millones de miembros, que quisieran constituir un estado propio. Muchos de estos son etnias musulmanas que luchan literalmente para separarse de los países en los que están insertos. Esto se da en Filipinas, e incluso en China, donde son reprimidos con brutalidad.

El paso siguiente de los palestinos es ser reconocido como estado legalmente constituido, aunque no haya nada que les pueda ser considerados como tales, ya que no tienen territorio, ni organizaciones que sean las que se requieren para ser uno real. Como pretenden lograrlo sin ponerse de acuerdo con Israel, que es el que rige sobre el territorio, que le facilita los servicios – electricidad, agua potable, combustibles, comunicaciones, recolección de impuestos y leyes sociales, etc. -, es como el excéntrico millonario que hace un tiempo adquirió una isla, y anunció que creaba en ella un país, pidiendo ser aceptado como miembro de la ONU. Para lo que está ocurriendo ahora con los palestinos y su pretendido status de estado, es insólito que no se aceptara a esa isla como tal, y no se admitiera su ingreso como miembro de las Naciones Unidas. Pero a la vista de lo que está ocurriendo con los palestinos, desde el punto de vista legal, en el futuro tendrá que ser aprobada su membrecía, a menos que se quiera cometer una ilegalidad contra cualquier otro grupo sólo por no ser palestino.

De manera que ahora es el momento en que se podrán resolver varios conflictos. Para comenzar, los mapuches del sur chileno ya tienen la oportunidad de ser reconocidos como un estado por la ONU, o por lo menos lograr su membresía en la UNESCO, y recibir de la misma la ayuda económica que debe proporcionar a sus miembros necesitados de esta. Lo mismo podrán alegar los Likananatai o atacameños, de la zona de San Pedro de Atacama y sector aledaño de Argentina. En España, finalmente podrán ser estados reconocidos el país vasco, la Cataluña, Galicia y otros. En Francia, que por lo demás no podría negarse pues aprobó que los palestinos entren en la UNESCO como estado, tendrán que permitir a los Bretones, los Normandos, los habitantes de la Saboya, constituirse en estados reconocidos por ese organismo. E igual cosa sucederá en toda Europa, Asia, África, y ni que hablar en América.

En caso de que los palestinos lograran finalmente ser aceptados como estado que pueda integrar la ONU, las cosas irían más lejos aún; ya que al otorgarles ese status al vivir en un territorio que es parte de otra nación, muchos otros alegarán por el beneficio que esa actitud deberá darles. Bolivia podrá entonces pedir restitución de su territorio perdido en la guerra del Pacífico, igual cosa Perú. Paraguay pedirá los que perdió a manos de Argentina, Brasil y Uruguay. Argentina ahora podrá legalmente pedir la restitución de las islas Malvinas, y suma y sigue por todo el orbe. Por supuesto que no sería fácil, más bien el comienzo de conflictos impensados, ya que ninguna nación cederá parte de su territorio sin luchar por este.

Cuando terminó la primera guerra mundial, un parlamentario estadounidense pidió ingenuamente que como los jóvenes soldados eran tan puros de cuerpo y mente, gracias a lo cual ganaron la guerra (se olvidaba de lo que habían hecho los europeos), era necesario prohibir el alcohol para que siguieran así de sanos. Sin pensar mucho en las consecuencias, la mayoría del Parlamento aprobó esa ley. Y eso ocasionó todo el comercio ilegal y el surgimiento de las pandillas de contrabandistas, asesinos y ladrones que asoló durante décadas el país. Se había abierto la Caja de Pandora. En este caso, con la aceptación de un hipotético estado palestino, se ha abierto otra. Nadie ha medido las consecuencias que podrá acarrear esa decisión.


 

 

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