¿Y ahora qué?

por Tiberio Yosif Klein

Cuando en la India, su líder Mahatma Ghandi convenció a su pueblo para usar su resistencia pacífica, finalmente tuvo éxito porque Gran Bretaña, a pesar de su represión brutal, era sensible a su posición frente a la opinión pública mundial. Lo que no habría ocurrido si se hubiera enfrentado a la Alemania nazi, que habría asesinado con alegría a todos sus partidarios, comenzando por él mismo, ya que les importaba un bledo lo que pensaran los demás; que por lo demás no habían podido o querido presionar, al menos en cuanto a los judíos.

El caso de Israel es especial. Demasiado consciente de la ética judía, ha actuado incluso de manera tal, que ha arriesgado a veces la seguridad de su población para seguir el mandato del judaísmo. Sus enemigos se han dado cuenta de eso hace mucho tiempo, y lo han estado usando indiscriminadamente. Como a los árabes no parece interesarles las vidas de sus coetáneos, los envían a la muerte sin remordimientos, con tal de que asesinen a los Israelíes. Saben que estos procederán de manera incluso suave con los culpables, al contrario de lo que harían ellos, esto es, asesinarlos públicamente después de torturarlos con salvajismo.

Así es como han transcurrido las décadas sin que se llegue a solución con los árabes palestinos. A ellos no les importa que mueran centenares al provocar a los soldados Israelíes, y saben que el mundo occidental clamará siempre contra Israel, salvo pocas excepciones, pues han sabido presentarse como débiles.

En efecto, con una campaña de marketing muy bien elaborada, dejan a Israel como al último país colonialista, lo que hace que la izquierda internacional, e incluso los tontos útiles Israelíes de izquierda, actúen en todos lados con campañas anti israelíes, lo que va a favor de sus pretensiones, aparentemente de tener su propio país.

Israel en cambio, adolece de ese tipo de campaña efectiva, lo que llama la atención. Se centran en los países que consideran importantes, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, olvidando que los del tercer mundo tienen cada uno un voto en las Naciones Unidas para condenar a Israel y favorecer a los árabes palestinos. Esto, en un mundo en el que las campañas de imagen son todo; cualquiera que tuviese el dinero suficiente podría arribar a puestos de poder, y esto es válido especialmente para los países.

Sensibilizada así la opinión pública mundial por las campañas publicitarias de los árabes en general, ya no sólo palestinos, llegamos a que la asamblea de las Naciones Unidas en pleno aplaude el discurso del presidente palestino Abas, el que, al igual que Arafat en el pasado, se presenta como blanca paloma que lo único que quiere es lograr su estado, y que si se lo dan habrá paz. Como si fuese la culpa de los Israelíes, con su supuesta intransigencia, que haya violencia, a la que los pobres palestinos estarían siendo así obligados a usar.

Cuando Ariel Sharón, como primer ministro, propuso sacar a los judíos que vivían en la franja de Gaza, al ser rechazado su plan por su partido, tozudamente creó otro, Kadima, para hacerlo. Sus antiguos partidarios argumentaban que los árabes de Gaza, al estar más cerca de Israel, comenzarían a lanzar cohetes y ataques si se procedía a retirarse. Y más aún, ellos dirían que lograron echar a los Israelíes. Sharon, sin escuchar razones, lo hizo, y ocurrió lo que todos temían. Los cohetes de Gaza caen hasta hoy en día, pero el mal ya está hecho. Y los árabes palestinos, gracias a sus campañas de márketing, logran presentarse como resistencia ante una supuesta ocupación, a pesar de que Israel ya no está en Gaza.

Ahora los palestinos quieren crear unilateralmente un estado. Esto es un engaño, pues en las conversaciones de Oslo, Barak les ofreció todo lo que piden ahora, y Arafat lo rechazó. La razón es simple, de aceptar, habría tenido que olvidarse de su real objetivo, tomar todo el territorio de Israel y hacer desaparecer a ese país.

Respecto a este pedido en las Naciones Unidas, seguramente conseguirán el ser considerados “estado observador” como el Vaticano, ya que es muy probable que cuando pase a la asamblea general, tras un veto de Estados Unidos, una gran mayoría de países, entre ellos Chile, lo aprobarán. El objetivo de llegar allí es acceder al Tribunal Internacional de la Haya en Holanda, y poder hacer acusaciones a destajo contra Israel. Porque la verdad es que no les interesa tener su país independiente, al menos no como ahora, ya que reciben anualmente cientos de millones de dólares de Estados Unidos, países europeos y algunos árabes, los que mayormente pasan a los bolsillos de los dirigentes, lo que se ve ante la falta de inversión en Cisjordania. Ya que en Gaza, el Hamas, en nombre de quien ha hablado Abas, no está de acuerdo con sus declaraciones, y han afirmado que no les interesa un estado en estas condiciones, es decir, sin que incluya a todo el territorio de Israel.

La mentalidad árabe de los palestinos no es la misma de los occidentales. Su lucha no es por lograr un estado, sino por sacar del territorio que consideran árabe y musulmán a quienes no lo son; de manera que es una contienda religiosa, no política.

Tienen el concepto de la Hudna. Eso se refiere al convenio de alto a las hostilidades que hizo Mahoma el año 628 DC con la tribu de los Curaish de la Mecca, pues no tenía la fuerza para enfrentarlos. Este acuerdo debía durar diez años, pero no pasaron dos hasta que fue lo suficientemente fuerte como para atacarlos y vencerlos conquistando la Mecca. Desde entonces el término Hudna designa un alto al fuego estratégico que tiene como fin único lograr hacerse fuertes en el intertanto. De manera que estos intentos de ser reconocidos como estado palestino, e incluso si lograsen crear uno realmente, sólo servirían para hacerse fuertes para finalmente atacar a Israel y tomar su territorio y todo lo que lo contiene, excepto su población, a la que asesinarían y expulsarían.

Ya sea debido a la habilidad de márketing de los palestinos, o a la falta de un desarrollo del mismo de parte de los Israelíes para dar a conocer su verdad, la situación actual ha llegado a lo que hay: un apoyo generalizado a que los palestinos logren una independencia, y a la visión, también general, de que Israel es colonialista, que los trata mal, y que es similar a la Sud Africa del apartheid. Y debido a la ética judía, se sigue haciendo lo correcto éticamente, pero incorrecto políticamente. Se trata bien a los agresores, aunque estos después lo nieguen y mientan al respecto. Incluso en las cárceles se da a los asesinos la oportunidad de estudiar, aunque hayan asesinado niños.

Israel ha actuado y actúa de manera reactiva, en lugar de ser pro activo. Se repliega al ser atacado y pide disculpas por ser ético, en vez de proceder de manera dura, al igual que sus antagonistas. Porque se trata de la sobrevivencia del país, no de un concurso de buenas voluntades.

Lo que queda, si finalmente los palestinos consiguen su status de estado observador, es que si ellos recurren al tribunal de la Haya, en ese caso Israel también podrá hacerlo para emplazarlos a ellos, lo que no podía hacer hasta ahora. Se podrá demandarlos por Gilat Shalit, secuestrado hace años, por los ataques constantes de cohetes desde Gaza, por los atentados producidos y los que vengan. De manera que esta posibilidad de los palestinos de demandar a Israel será una espada de doble filo, también se abrirá la posibilidad contra ellos.

En cuanto a tener un estado real, eso sólo podría ser fruto de conversaciones entre las partes. No existen fronteras anteriores a 1967, esa es la línea del armisticio de la guerra anterior. Hamas no acepta el liderazgo de Abas, ni la posibilidad de paz con Israel o un estado que no incluya su territorio. De modo que esto será sólo un acto de buena voluntad de los países que los apoyen, pero no llevará a ninguna parte que no sea más violencia contra Israel.

Ahora sólo cabe esperar las decisiones en las Naciones Unidas, las celebraciones de los palestinos, la desilusión de los mismos al ver que no sucede nada, la rebelión contra Israel en los territorios, las demandas y contrademandas de palestinos e Israelíes en el tribunal de la Haya, y el statu quo posterior, que llevará a que sigan de nuevo las conversaciones entre las partes con el dirigente que este, pues Abas podría ser desplazado en el intertanto.

De modo que para Israel no hay otra opción que seguir batallando diplomáticamente para defenderse y atacar si puede, a la espera que la otra parte entienda que sólo hablando en la misma mesa es como lograrán llegar a una Hudna, pues un acuerdo de paz, e incluso de un estado palestino, no sería para ellos otra cosa.


 

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